Publicado el 27 de may de 2012 7:22 am |

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Foto: REUTERS / Tony Gentile

(Ciudad del Vaticano, 27 de mayo. AFP) Decenas de manifestantes criticaron este domingo al Papa Benedicto XVI por lo que consideraron como su falta de interés por la desaparición en 1983 de Emanuela Orlandi, la hija de un empleado del Vaticano.

“¡Vergüenza! ¡Vergüenza!”, gritaban los manifestantes en la plaza San Pedro, tras la oración dominical, lamentando que el sumo pontífice no citara a Emanuela Orlandi durante los saludos consecutivos a la oración.

“Vinimos de todos Italia para escuchar al Papa pronunciar el nombre de Emanuela, pero, una vez más, nos iremos decepcionados“, declaró una manifestante a la prensa.

“Benedicto XVI saludó a todo el mundo, incluyendo a quienes practican tiro con arco. Es como una bofetada para Emanuela Orlandi”, dijo una joven, refiriéndose a los saludos del Papa que suelen dirigirse a gente muy diversa.

El 22 junio de 1983, Emanuela Orlandi, de 15 años, hija de un empleado de la Prefectura de la Casa Pontificia, desapareció al salir de una clase de música en Roma.

Desde entonces, se han manejado numerosas pistas, como presuntos vínculos de la desaparición con Ali Agca, el agresor turco del papa Juan Pablo II, o con el ex presidente estadounidense del banco del Vaticano, Paul Marcinkus, así como una posible participación de servicios secretos, pero no se probó ninguna de ella.

El Vaticano aseguró en varias oportunidades haber cooperado con las autoridades italianas para esclarecer este caso.

El Papa exhorta a la unidad y a la comprensión entre las personas

El Papa Benedicto XVI hizo hoy un llamamiento a la unidad y a la comprensión entre las personas, lo que, dijo, a menudo es “superficial y dificultosa” a pesar de los avances tecnológicos que han mejorado la comunicación y han hecho que desaparezcan las distancias geográficas.

Durante la misa de Pentecostés celebrada en la basílica de San Pedro del Vaticano el pontífice dijo que la Iglesia tiene que ser el “lugar de la unidad y de la comunión en la verdad”, en un momento en el que el mundo parece revivir el pasaje bíblico de la Torre de Babel.

“Pentecostés es la fiesta de la unión, de la comprensión y de la comunión humana. Todos podemos constatar cómo en nuestro mundo, aunque estamos más cerca los unos de los otros con el desarrollo de los medios de comunicación y las distancias geográficas parecen desaparecer, la comprensión y la comunión entre las personas es a menudo superficial y dificultosa”, dijo Benedicto XVI.

“Aún permanecen conflictos que en no pocas ocasiones llevan a conflictos; el diálogo entre las generaciones se hace costoso y a veces prevale la contraposición; asistimos a hechos cotidianos en los que parece que los hombres se hacen más agresivos y hoscos; comprenderse parece demasiado laborioso y se prefiere permanecer en el propio yo, en los propios intereses”, añadió.

“No podemos, de hecho, ser a la vez egoístas y generosos, seguir la tendencia de dominar a los otros y sentir la alegría del servicio desinteresado. Tenemos siempre que elegir qué impulso seguir”

El Papa advierte de que en la sociedad actual se revive “la misma experiencia de Babel”, el pasaje bíblico que ilustra un reino en el que los hombres piensan tener tanto poder como para abrir su propia vía hacia el cielo, pero no se dan cuenta de que la construyen unos contra otros.

“Con el progreso de la ciencia y de la técnica hemos llegado al poder de dominar las fuerzas de la naturaleza, de manipular los elementos, de fabricar seres animados, de llegar casi hasta el mismo ser humano. En esta situación rezar a Dios parece algo superado, inútil, porque nosotros mismos podemos construir y realizar todo lo que queremos”, incidió Benedicto XVI.

“Hemos multiplicado las posibilidades de comunicar, de tener informaciones, de transmitir noticias -dijo-, pero ¿podemos decir que ha aumentado la capacidad de entendernos o, paradójicamente, quizá nos entendemos cada vez menos?. ¿Entre los hombres no parece quizá circular un sentido de desconfianza, de sospecha, de temor recíproco, hasta hacernos, incluso, peligrosos unos para otros?”.

En presencia de 40 cardenales y 50 obispos, el pontífice dijo que la Iglesia tiene que ser ese “lugar de la unidad y de la comunión de la verdad” que propicie el encuentro y la comunicación de las personas, en el que los cristianos no se encierren en sí mismos, sino que se “orienten hacia el todo”.

Benedicto XVI, quien instó a vivir según el espíritu de la unidad y la verdad, recordó las palabras de San Pablo al afirmar que la vida de las personas está marcada por un conflicto interior entre “los impulsos que provienen de la carne y los que provienen del espíritu”, a los que no se puede seguir a la vez.

Con información de EFE

Foto: AFP PHOTO/ FILIPPO MONTEFORTE
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