Publicado el 05 de jun de 2012 5:18 pm |
(Caracas, 05 de junio. Noticias24) .- La brutalidad de la mafia en Nápoles es de dominio público. Entre sus principales víctimas se encuentran aquellos mafiosos que deciden convertirse en colaboradores de la justicia.
Las consecuencias que deben afrontar los llamados “arrepentidos” van desde mutilaciones salvajes hasta personas quemadas vivas o desmembradas.
La “vendetta”, venganza en italiano”, parece no conocer límites. Los “camorristas” se encargan de desaparecer a sus víctimas de las formas más atroces que se pueda imaginar.
Crímenes atroces
Anna Sodano, miembro de la segunda fila del clan napolitano de los Sarno, desapareció sin dejar rastro en 1998. Cuando decidió colaborar con la justicia fue eliminada por los camorristas que la raptaron, la violaron y arrojaron sus restos a una hormigonera de cemento.
El esposo de Ana, que también había formado parte del mafioso clan, fue ejecutado con cuatro disparos.
El asesinato más atroz fue el de Mario Scala, cuando en 1994 le cortaron las dos piernas y los dos brazos. Después le metieron la cabeza en una bolsa de plástico. Y después le prendieron fuego. Aún respiraba cuando las llamas empezaron a devorarlo, según el informe forense.
Con información de El Mundo
