Publicado el 07 de jun de 2012 9:35 am |
(LA HABANA, 7 de junio. AFP) – El criticado cardenal cubano Jaime Ortega y líderes de las opositoras Damas de Blanco se reúnen este jueves para conversar luego de tensiones y desconfianzas mutuas que emergieron en el marco de la visita del papa Benedicto XVI a la isla en marzo.
El encuentro, el primero desde agosto de 2011, busca reanimar el papel mediador entre las Damas de Blanco y el gobierno comunista, que la Iglesia comenzó a jugar en abril de 2010 y que condujo al diálogo de los obispos con el presidente Raúl Castro, iniciado en mayo de ese año y aún en curso.
Las activistas plantearán a Ortega “la represión contra las Damas de Blanco y el resto de la oposición interna” y “la detención temporal de unas 60 miembros del grupo” durante la visita del papal, dijo a la AFP Berta Soler, líder del grupo.
También solicitarán una audiencia con el pontífice en el Vaticano, pedida infructuosamente a la Nunciatura en La Habana para la visita de Benedicto XVI.
La reunión entre el cardenal y las Damas, en el Arzobispado de La Habana, comenzará a las 14H00 GMT.
Antes de ser recibidas por Ortega, las Damas conversaron el 23 de mayo con el arzobispo de Santiago de Cuba y presidente de la Conferencia Episcopal, Dionisio García, y tuvieron otro diálogo, por momentos “fuerte”, con el canciller de la Arquidiócesis de La Habana, Ramón Sánchez Polcari, el 25 de mayo.
“El (Sánchez) no fue receptivo como otras veces, nos escuchó y en un momento el diálogo fue fuerte, pero al parecer trasladó al cardenal nuestras inquietudes”, dijo Soler.
Según testigos, Sánchez dijo a las mujeres que se habían convertido en un movimiento político, diferente al original nacido en 2003, como esposas y familiares de los 75 opositores condenados ese año a largas penas de prisión.
Luego del primer encuentro de Ortega con las Damas de Blanco, el 1 de mayo de 2010, y en el curso de su diálogo con Raúl Castro, fueron excarcelados 52 opositores que quedaban en prisión de los 75, así como otros 80, casi todos los cuales se fueron a España con su familia. Solo 12 se negaron a emigrar.
La Iglesia católica, que es acusada por la oposición de contribuir al “destierro” de esos expresos, aclaró recientemente que la salida del país fue voluntaria y por petición de las Damas de Blanco.
Luego que se marcharan a España la mayoría de las Damas, cinco quedaron en el país, pero el grupo, engrosado por simpatizantes y familiares de otros presos, continuó su actividad en “defensa de los derechos humanos” y los presos políticos restantes, medio centenar, según la oposición.
Sectores anticastristas, tanto en Cuba como el exilio, comenzaron a criticar el diálogo Iglesia-Gobierno, situación que alcanzó su clímax después de la visita papal y de unas conferencias que dictó Ortega en Estados Unidos poco después.
Los anticastristas y la Radio Martí del gobierno de Estados Unidos acusaron a Ortega de “contubernio” y actitud “lacaya” ante el régimen cubano, lo que provocó el cierre de filas en la Iglesia en torno a su cardenal y el apoyo de intelectuales laicos.
“Como la estrategia del berrinche fracasó ante la visita de Benedicto XVI, (…) los mercaderes del revanchismo se han concentrado en difamar al cardenal”, dijo recientemente el académico cubano Arturo López Levy, de la Universidad de Denver (Colorado, EE UU).
“La idea sectaria es hacerle pagar caro al cardenal de Cuba sus proyectos reconciliadores y su patriotismo, dañando la credibilidad de la Iglesia católica para nuevos diálogos”, añadió.
Las Damas de Blanco, premio Sajarov 2005 del Parlamento Europeo y el grupo más visible de la oposición interna (sus integrantes marchan cada domingo después de misa en La Habana), no se han sumado hasta ahora a los críticos ni a los defensores de Ortega.
“No criticamos al cardenal ni queremos desacreditarlo, más bien le estamos muy agradecidas por la liberación de nuestros familiares, pero cuando tenemos que aclarar algo que no está claro, lo hacemos”, dijo Soler a la AFP.
