Publicado el 14 de jun de 2012 1:19 pm |
CHICAGO, 14 Jun 2012 (Agencias) - El financista y magnate estadounidense Allen Stanford fue condenado este jueves a 110 años de prisión por un fraude de 7.000 millones de dólares, informó la acusación.
El “pequeño Madoff” cayó en desgracia
Allen Stanford, apodado “el pequeño Madoff” en referencia al neoryorquino condenado a 150 años de prisión por un fraude similar, había sido declarado culpable en marzo de haber engañado a unos 30.000 inversores de más de 100 países mediante inversiones falsas a través del Banco Stanford International, con sede en la isla antillana de Antigua.
Los investigadores no pudieron recuperar el 92% de los 8.000 millones que el banco dijo que tenía en activos y fondos de reserva.
Stanford, de 62 años, ha pasado los tres últimos años en la cárcel tras haber sido declarado en riesgo de fuga. Probablemente no vuelva a disfrutar de la libertad otra vez.
Fuertemente golpeado en una pelea en la prisión, Stanford fue temporalmente declarado no apto para el juicio después de que se volvió adicto a los calmantes y a los antidepresivos.
Stanford trató de hacer que se desestimara su caso afirmando que los golpes y las drogas habían destruido su memoria, pero el juez rechazó la solicitud.
Dice que no cometió los delitos
Stanford hizo una declaración el jueves ante el tribunal en la que negó haber cometido delito. Culpó al gobierno federal y al síndico nombrado por Washington que asumió el control de sus compañías de desbaratar su imperio empresarial e impedir que sus inversionistas recuperasen al menos parte de su dinero.
“No estoy aquí para pedir perdón ni comprensión, ni para arrojarme a la misericordia de ustedes“, dijo Stanford ante el juez federal de distrito David Hittner. “Yo no operé un fraude piramidal. No defraudé a nadie”.
Stanford solía ser considerado como uno de los hombres más ricos de Estados Unidos, con un patrimonio calculado en más de 2.000 millones de dólares. Su imperio financiero se extendía de Estados Unidos a Latinoamérica y el Caribe.
Pero después de su arresto todos sus activos quedaron incautados y tuvo que depender de abogados de oficio para que lo defendieran.
Un hombre “arrogante”
Los fiscales, que llamaron a Stanford arrogante y despiadado, dijeron que utilizó el dinero de los inversionistas que adquirieron certificados de depósito de su banco en la nación caribeña de Antigua para financiar una serie de empresas fallidas, sobornar a los supervisores del gobierno y darse un lujoso estilo de vida que incluía yates, una flotilla de jets privados y el patrocinio de torneos de cricket.
Los abogados defensores presentaron a Stanford como un empresario visionario que realizaba negocios legítimos.
De la lista Forbes a la cárcel
Con una fortuna de 2.200 millones de dólares, la revista Forbes lo había colocado en el lugar 605 de la lista de personas más ricas del mundo en 2006.
Desde su encarcelamiento en julio de 2009, el banquero sufrió un ataque en la cárcel por parte de otro recluso y desarrolló una fuerte adicción a los medicamentos, lo que le obligó a pasar largas temporadas en un hospital federal.
Sus abogados defensores intentaron infructuosamente retrasar el juicio argumentando tendencias suicidas de Stanford, sin embargo el juez David Hittner desestimó tales demandas para continuar con el juicio.
