Publicado el 17 de jun de 2012 5:18 pm |

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Foto: EFE / Archivo

(Caracas, 17 de junio. Noticias24) Sigifredo López, de 49 años, pasó siete años secuestrado en poder de las Farc, ahora es investigado por la justicia colombiana por haber participado en la toma de rehenes. López reveló a la revista Semana que se siente “como una pulga queriendo ser aplastada por un elefante”.

El exdiputado regional, de la Asamblea del departamento del Valle del Cauca (suroeste), está detenido en una guarnición militar de Cali, capital de ese territorio.

La Fiscalía podrá disponer hasta el próximo 20 de junio para resolver la situación jurídica del exdiputado, detenido el pasado 16 de mayo, para investigar su supuesta participación en su propio secuestro y el de sus compañeros.

El político es investigado por los delitos de rebelión, perfidia, toma de rehenes y homicidio, ya que en la toma a la Asamblea murió un policía.

Un comando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ingresó a la sede del legislativo regional del Valle del Cauca en Cali en abril de 2002 y secuestró a López y a otros once diputados.

Cinco años más tarde del secuestro, en junio de 2007, las FARC dieron muerte a once de ellos, en medio de un incidente con otros insurgentes que los captores confundieron con militares de una supuesta operación de rescate.

En una entrevista concedida a la revista Semana, López expresó su punto de vista sobre la justicia colombiana. A continuación, algunos fragmentos de la conversación.

SEMANA: ¿No cree que debieron tener alguna consideración con usted -detención domiciliaria o manilla electrónica- por mero asunto de humanidad pues, aunque no lo crean, usted pudo haber estado secuestrado?

S.L: Yo no pido ninguna consideración conmigo. Lo único que pido es que la Justicia opere como lo debe hacer. Me da mucho dolor de patria. El aparato de Justicia no está hecho para arrollar y aplastar al ciudadano. Yo me siento como una pulga queriendo ser aplastada por un elefante.

SEMANA: Pero mucha gente en el Valle o en Cali tenía la idea de que usted era una persona cercana a las Farc…

S.L: Yo ya tengo ese tema más o menos claro. Hasta cuando ocurrió la masacre de los diputados, fui un secuestrado más. Pero dos meses después aparece un señor en el programa La Noche, un guerrillero alias El Cabezón, diciendo que yo me había salvado porque tenía algo que ver con el secuestro y algo que ver con las Farc. A partir de ahí se arrojó sobre mi un manto de duda. En ese mismo programa hablaron de cosas tan inverosímiles como que durante el secuestro yo iba a visitar a mi mamá a Pradera. Cualquier persona medianamente enterada sabe que a nosotros nos tenían en una selva más espesa que el propio Amazonas. Para salir de allí se necesitaban tres días de camino. Era prácticamente imposible. Y si estuve en Pradera, ¿por qué nadie dio aviso a las autoridades?

SEMANA: ¿Es decir que a usted lo están culpando por estar vivo?

S.L: Me están cobrando, primero, que me haya salvado de la masacre y, segundo, que haya nacido en Pradera. De ninguna de esas dos cosas tengo culpa. Lo más paradójico es que durante estos diez años de investigación nadie dijo nada, todos los capturados siempre me habían mencionado como un secuestrado más. Así lo explican hasta los correos de Raúl Reyes. Esos siete años estuve humillado, encadenado, con hambre y frío, sometido a bombardeos constantes del Ejército y a creer que podía morir cualquier día. Eso no cabe en la cabeza de nadie. ¿A cambio de qué?

SEMANA: Muchos no entienden por qué no está más indignado por estar detenido. ¿Está tratando de no conseguir más enemigos que lo dejen aquí más tiempo? o ¿por qué?

S.L: Lo que ocurre es que yo no tengo suficientes elementos de juicio para decir que se trata de un montaje y no quiero ser temerario como lo han sido conmigo. Yo no tengo todas las piezas de un rompecabezas, pero de lo que sí estoy plenamente seguro es que esa no es mi voz, que no es mi nariz y que esas escenas del video jamás han pasado por mi vida.

SEMANA: ¿Qué es peor, la detención o el secuestro?

S.L: A veces pienso que esto es peor. Allá era más duro desde el punto de vista físico. Pero acá tiene un componente moral muy duro que es la deshonra. Yo soy un hombre cristiano y el honor y el buen nombre valen mucho en mi vida. El daño moral que me causan es irreparable. Mi mamá es una mujer de 75 años que ha sufrido dos infartos y todos los días le pido a Dios que ella aguante este golpe y pueda esperarme. Además del dolor que ha causado en mis hijos, que son vistos como los hijos del peor asesino de la historia de Colombia. Estos días pasó un carro y desde allí les gritaron “asesinos”.

SEMANA: Si sale libre, ¿pensaría en demandar?

S.L: No he pensado en eso. Pero considero que estamos delante del error judicial más grande de la última década.

SEMANA: ¿En qué se la pasa pensando aquí?

S.L: ¿Por qué aparecen testigos falsos de la noche a la mañana? ¿Por qué el fiscal corre a practicar las pruebas desfavorables y no las pruebas que le hemos pedido y que son favorables? Esto es absurdo.Yo me siento como Josef K, el personaje de El Proceso de Kafka. El tipo se sienta en el edificio de la Justicia a esperar que le abran las puertas de la Ley, le pasan los años, se muere y nunca le aplicaron justicia. Yo ya llevo 29 días.

Puede leer la entrevista completa, pulsando aquí.