Publicado el 20 de jun de 2012 3:26 pm |
BUENOS AIRES, 20 Jun 2012 (AFP) - La huelga de tres días del Sindicato de Camioneros que daña en Argentina el abastecimiento de combustibles ahondó el conflicto entre la presidenta Cristina Kirchner y el líder de la central obrera peronista CGT, Hugo Moyano, a quien el gobierno intenta desplazar del puesto.
Los camioneros, controlados por Moyano, iniciaron este miércoles la medida de fuerza en reclamo de mejoras salariales, pero en el contexto de un enfrentamiento político con Kirchner que crece día a día.
“La Presidenta ha adelantado la vuelta (de la cumbre de la ONU Rio+20) por esta actitud de paro salvaje que demuestra desprecio por millones de argentinos”, dijo el ministro del Interior, Florencio Randazzo, en rueda de prensa.
Al terminar el acto oficial por el Día de la Bandera en Rosario, 300km al norte, Randazzo evitó precisar cuándo retornará Kirchner desde Río de Janeiro y advirtió que “no es concebible estar en paritarias (con las patronales) en plena negociación por salarios y hacer huelgas sorpresivas”.
“Vamos a iniciar acciones penales” contra los huelguistas, anticipó Randazzo.
Moyano había sido un aliado táctico de los gobiernos peronistas del fallecido expresidente Néstor Kirchner (2003-2007) y de su esposa, Cristina Kirchner (2007-2011, reelegida hasta 2015), hasta que se supo la intención oficial de reemplazarlo.
La mandataria formó este año una nueva coalición de sindicalistas afines en el seno de la CGT con el propósito de impedir la reelección de Moyano en un congreso obrero a realizarse en julio y propiciar la candidatura de otro peronista, el líder de los metalúrgicos, Antonio Caló.
La CGT, central mayoritaria con ocho millones de afiliados, parece encaminarse así hacia una ruptura en dos sectores o bandos, uno vinculado a Moyano y otro a Caló.
En reacción, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), la patronal más grande del país, José de Mendiguren, declaró que “si la CGT se rompe, el panorama es más difícil”.
La economía local se encuentra en franca desaceleración por el impacto de una crisis mundial cada vez más profunda. La consultora Bein y Asociados redujo de 3% a 2,5% la proyección de crecimiento para este año, sujeta a que Europa se estabilice y Brasil arranque.
“Están paralizados camiones en las destilerías. Y muchos efectivos de Gendarmería y Prefectura (policías militarizadas) están apostados al fondo del Polo Petroquímico de Dock Sud (periferia sur)”, dijo en rueda de prensa un vocero del Sindicato, Marcelo Aparicio.
Aparicio dijo que “si hay represión, vamos a llenar la Plaza de Mayo (frente a la Casa de Gobierno)” en protesta.
El Sindicato de Camioneros, con 250.000 afiliados, negocia salarios en las comisiones paritarias que integran gremios y patronales en el Ministerio de Trabajo, pero su reclamo de 30% de aumento fue rechazado.
La Federación de Entidades de Combustibles de Buenos Aires (Fecoba) advirtió que este jueves podría verse forzada a cesar el abastecimiento.
Moyano ha dicho siempre que su demanda salarial se basa en lo que llama “inflación de supermercado”, es decir el alza real del costo de vida, que consultoras privadas calculan en 25% anual pese a que las cuestionadas estadísticas del Gobierno la ubican en menos de 10%.
“No le tengo miedo a nada ni a nadie. Con el único que me rindo es ante Dios”, desafió Moyano semanas atrás luego de mostrarse en público con el mayor rival de Kirchner en la interna peronista, el gobernador de la provincia de Buenos Aires (la más poblada), Daniel Scioli,
presidenciable para 2015.
Kirchner había lanzado una elíptica advertencia de que no estaba dispuesta a compartir el poder con Moyano cuando en su discurso de reasunción, el 10 de diciembre de 2011, dijo en el Congreso que “hay derecho de huelga pero no de chantaje ni de extorsión”.
