Publicado el 23 de jun de 2012 7:50 am |
(La Paz, 24 junio – AFP).- El gobierno del presidente boliviano Evo Morales seguía este domingo sin poder desactivar un motín policial por reclamos salariales que ingresó en su cuarto día, a pesar de la firma del acuerdo entre las autoridades y los líderes de sindicales.
En la madrugada el ministro del Interior, Carlos Romero, y los dirigentes del sindicato de suboficiales firmaron un acuerdo salarial, pero a las pocas horas el entendimiento fue rechazado por los agentes de base.
“Rechazamos el acuerdo y seguimos en motín”, afirmó un policía no identificado durante la reunión pública en UTOP, lo que fue apoyado por sus compañeros, constató un periodista de la AFP.
En el acuerdo el gobierno aprobó un bono de 220 bolivianos (32 dólares) a los salarios, la creación de la Defensoría del Policía, entre otros puntos.
Sin embargo los policías de base lo rechazaron porque no recogía su principal demanda: salario mínimo de 2.000 bolivianos (287 dólares).
Los policías de base han desconocido a sus dirigentes y -al momento- son un movimiento que actúa casi por intuición.
“¡Los dirigentes son unos traidores, unos vendidos al gobierno!”, dijo otro uniformado, que se niega a identificarse, como casi todos los sublevados, pues aseguran que pueden ser víctimas de represalias gubernamentales. Muchos de ellos protestan encapuchados.
Tras la asamblea, unos 300 policías realizaron una marcha que pasó por las puertas del presidencial Palacio Quemado, que cuenta en su interior con una fuerte seguridad militar, bajo el grito de “¡motín policial, motín policial!”.
Se desconoce si el presidente izquierdista Evo Morales, blanco también de los insultos policiales, se encontraba en el lugar.
Luego los policías, la mayoría de ellos vestidos de civil, ingresaron por la fuerza a otro cuartel cercano, la Unidad Polivalentes, y desalojaron de allí a oficiales a empujones y golpes, acusándolos de no apoyar el motín, observó la AFP.
Policías de las ciudades de Potosi (suroeste), Cochabamba (centro) y Beni (noreste) y Sucre (sureste) también rechazaron en asambleas públicas el acuerdo salarial con el gobierno, según informes de la radio católica Fides.
El acuerdo había sido aprobado durante la madrugada del domingo por los dos líderes de las protestas: el sargento Edgar Ramos, del sindicato Asociación de Suboficiales y Clases de la Policía Boliviana, y Guadalupe Cárdenas, de la Federación Nacional de Esposas de Policías.
“Quiero decir a los camaradas que debemos restablecer los servicios con el compromiso de que debemos prestar un servicio con calidad y con profesionalismo”, instó el sargento Ramos antes de ser desautorizado por sus compañeros.
La ministra de Comunicación, Amanda Dávila, deploró que los policías hayan rechazado el acuerdo y reiteró su discurso de que hay “un escenario de golpe”, mientras que su colega de Interior, Carlos Romero, había hablado el sábado de intentos de “ruptura democrática”.
Entre tanto los militares, que apoyaron desde la noche del sábado hasta la madrugada del domingo las labores de seguridad ciudadana retornaron a sus cuarteles.
