Publicado el 03 de jul de 2012 2:31 pm |
(Bogotá, 3 jul, EFE).- La suspensión de Paraguay y la entrada de Venezuela al Mercosur, decididas por Argentina, Brasil y Uruguay la semana pasada, han agitado el panorama político interno de un bloque al que algunos ven tocado de muerte por las trabas comerciales.
La forma en que se dio el ingreso venezolano es “quizás la herida más grave en los 21 años del Mercosur”, opinó hoy el vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori.
Sin tapujos, Astori ha criticado una decisión que fue avalada por el presidente de su país, José Mujica, pese a que después desde su mismo Gobierno se haya matizado que Uruguay no estuvo de acuerdo y que no está “todo dicho” sobre la entrada de Venezuela.
Lo cierto es que al término de la cumbre semestral del Mercosur celebrada el 29 de junio en Mendoza (Argentina), Argentina, Brasil y Uruguay anunciaron que suspendían al cuarto fundador del bloque, Paraguay, excluido de esa reunión, porque la destitución de Fernando Lugo como presidente va contra la cláusula democrática del grupo.
El anuncio tenía una segunda parte: Venezuela entrará formalmente al Mercosur el 31 de julio en una reunión en Río de Janeiro.
El ingreso de Venezuela fue aprobado en 2006 por los socios del Mercosur, pero no se ha podido concretar hasta ahora debido a que es necesario, según el reglamento, que los legislativos de los cuatro países miembros lo ratifiquen, algo a lo que el Senado paraguayo se ha negado hasta ahora.
La decisión anunciada en Mendoza no significa otra cosa que sortear la negativa del Senado de Paraguay con el argumento de que ese país está suspendido.
Eso es ir contra el “corazón del Tratado de Asunción”, por el que se fundó el Mercosur en 1991, afirmó hoy Astori.
Una de las normas “más importantes” del tratado es que el ingreso de un miembro pleno “debe ser aprobado” por todos los miembros plenos ya existentes, agregó.
Antes que Astori había sembrado dudas sobre la entrada de Venezuela al bloque el canciller uruguayo, Luis Almagro.
“Nada es definitivo” y “si todo el mundo hubiera estado seguro, Venezuela hubiera entrado el viernes. Por algo los países se toman este plazo hasta el 31 de julio”, afirmó este lunes.
El prosecretario de la Presidencia uruguaya, Diego Cánepa, explicó más tarde que Uruguay aceptó que Venezuela entrara como parte de una “negociación” dirigida a que no se impusieran sanciones económicas a Paraguay por la “ruptura institucional”.
Tanto Argentina como Brasil replicaron inmediatamente y dijeron este mismo lunes que la decisión de dar entrada a Venezuela en el bloque fue tomada de forma “unánime”.
Según un comunicado oficial argentino, la resolución “fue consensuada entre los cancilleres de los tres países y los asesores jurídicos y aprobada por los presidentes”.
El asesor de Asuntos Internacionales de la Presidencia de Brasil, Marco Aurelio García, negó que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, presionara a sus socios para que aprobarán el ingreso de Venezuela.
También dijo que Mujica le había informado este lunes que Uruguay reafirmará en Río de Janeiro que está de acuerdo con que Venezuela se sume al bloque.
En medio de todos estos dimes y diretes, la oposición uruguaya, contraria a la suspensión de Paraguay, ha acusado al Gobierno de su país de “mentir” sobre cómo se decidió el ingreso de Venezuela, una decisión que el diario brasileño “O Globo” califica hoy como un “golpe al Mercosur”.
A los empresarios de Venezuela les preocupa más que la forma el fondo del asunto: los efectos negativos que el ingreso al Mercosur puede tener para la economía venezolana, ya que en un plazo de cuatro años el país deberá incorporar toda la normativa del bloque y eliminar los aranceles a los productos de sus socios.
Según el diario caraqueño El Nacional, la última vez que el comercio de Venezuela con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay arrojó un saldo positivo para el país fue en 2000.
“La diferencia entre lo que se compra y lo que se vende a los integrantes del Mercosur se ubicó en 4,8 millardos (4.800 millones) de dólares el año pasado, lo que representa un incremento de 1.300 % durante la última década”, señala un artículo del diario.
El Mercosur nació como una unión aduanera y con vocación de llegar a ser un área de libre comercio, pero paradójicamente el comercio se ha convertido en su punto débil.
Las trabas que Argentina impone a la importación de productos para promover la industria local han despertado quejas de sus socios del Mercosur y también de Chile y México, y han hecho surgir voces que apuntan a que el Mercosur si no está muerto, está agonizante.
“En los últimos meses se tomaron medidas que mataron al Mercosur, Argentina va a ser responsable del final del Mercosur”, dijo el presidente del Consejo de Comercio Exterior de la Federación de Empresarios de San Pablo (Fiesp), Rubens Barbosa, este sábado.
Según el empresario “el Mercosur hoy como instrumento de política comercial terminó, no vale nada para la apertura de comercio, ahora se transformó en un foro político”
