Publicado el 10 de jul de 2012 2:43 pm |
(Caracas, 10 de junio. Noticias24) - Sara Bint Talal Bin Abdulaziz al Saud. Tal es el nombre de la princesa saudí que pidió asilo a Londres hace cinco años tras un enfrentamiento con su familia, y que ahora denuncia haber sido víctima de “abusos físicos y mentales”.
Sobrina del rey Abdalá y nieta del fundador de Arabia Saudí, Sara acusa a los suyos de un complot para devolverla al reino en el que las mujeres no tienen voz, ni voto ni derechos.
En una entrevista para The Sunday Telegraph, la princesa aduce que sus problemas se deben a que es una reformista. Sin embargo, no se le conoce actividad política ni en defensa de los derechos humanos.
“He sido víctima de abusos físicos y mentales. Mis haberes han sido congelados. Me acusan de estar en la oposición, con Irán, no han dejado nada. Me han crucificado de todas las formas posibles”, expresó a ese semanario Británico.
Los abogados de la princesa solicitaron el viernes a Inglaterra su solicitud de asilo político para ella y sus cuatro hijas.
Sara tiene 38 años. Es hija de Talal, también conocido como el Príncipe Rojo por su coqueteo con el naserismo y por sus inclinaciones liberales.
El diario español El País destaca que resulta infrecuente que una princesa que vive en un hotel cinco estrellas pida asilo político. Lo cierto es que, tras ser durante mucho tiempo la niña de los ojos de su padre, por un motivo nunca aclarado, peleó con él y ahora pide asilo político a una potencia occidental.
Su pasaporte caducó en 2009 y ahora corre el riesgo de ser deportada porque también venció su visado y el Reino Unido rechazó una extensión.
Sara asegura que ahora hay funcionarios saudíes buscando la manera de secuestrarla para retornarla a su reino.
“Soy una amenaza porque soy una reformista desde adentro. Mi manera es la manera islámica moderna“, dijo al rotativo quien no viste con el tradicional velo que le imponen a las mujeres en Arabia Saudí y que, sin embargo, no cuestiona la autoridad absoluta de su tío ni la ley islámica que se usa para justificar la sumisión de las mujeres.
Con información de The Sunday Telegraph y El País
