Publicado el 14 de ago de 2012 2:37 pm |

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Foto: AFP Photo

(Madrid, 14 de agosto-AFP).- Más de 200 presos de ETA decretaron una huelga de hambre en las cárceles españolas en solidaridad con uno de ellos, enfermo de cáncer, recordando así que la cuestión de los presos de la organización armada independentista vasca está en el centro de su pulso con el gobierno español.

Desde hace casi una semana, su número fluctúa, algunos abandonan y otros cientos se suman cada día al movimiento lanzado en apoyo de Iosu Uribetxeberria.

Este último fue condenado a 32 años de prisión en 1998 por el secuestro de un funcionario de prisiones, José Antonio Ortega lara, retenido durante 532 días en un estrecho escondrijo.

En el momento de su liberación en 1997, las imágenes de su rosto demacrado y su delgado cuerpo habían conmocionado a España.

Ahora gravemente enfermo, su antiguo secuestrador, Uribetxeberria, está en huelga de hambre desde el miércoles y pide ser liberado.

En base a exámenes de salud realizados el lunes, un juez deberá decidir si puede obtener la libertad condicional.

Mientras tanto, el movimiento de apoyo ganó envergadura entre los presos de ETA encarcelados en España, y también en Francia.

Unos 515 presos en 60 cárceles están activos con la protesta

En total 515 presos estaban movilizados el martes en 60 cárceles según la asociación de familias de detenidos de ETA Etxerat. Y aunque no todos estaban en huelga de hambre, realizaban acciones de protesta como negarse a tomar la comida de la prisión o a salir de sus celdas.

Quince cárceles francesas estaba afectadas por este movimiento, según las autoridades penitenciarias de ese país.

Golpeada por una veintena de detenciones este año, ETA solo cuenta con unos 50 miembros activos, según los expertos

“El caso Uribetxeberria solo es la punta del iceberg”, explica Gorka Landaburu, director del semanario Cambio 16 y experto en temas de ETA. “Detrás está el tema de todos los presos” de la organización, agrega.

Responsable de la muerte de 829 personas en más de 40 años de atentados por la independencia del País Vasco, ETA anunció el 20 de octubre el cese definitivo de su actividad armada.

Pero la organización puso la amnistía de sus presos como condición para un eventual calendario de desarme, que se niega a contemplar de momento.

Los gobiernos español y francés, por su parte, reclaman la disolución sin condiciones de la organización.

Golpeada por una veintena de detenciones este año, ETA solo cuenta con unos 50 miembros activos, según los expertos.

Pero, con 600 miembros en las cárceles de España y unos 150 en las de Francia, los presos forman la gran masa de la organización.

Sus familias, que denuncian su dispersión por las cárceles de ambos países, reivindican desde hace décadas que sean trasladados a prisiones cerca de sus hogares y que los gravemente enfermos sean puestos en libertad.

Desde el 20 de octubre “los otros presos, ETA, su entorno político, el aparato de control de los presos, es decir toda la izquierda abertzale (independentista vasca, ndlr) quieren poner el tema de los presos en el centro de la agenda política”, señala Florencio Domínguez, director de la agencia de noticias Vasco Press.

Sin embargo hasta ahora “no estaban teniendo éxito”, subraya.

“La situación está un poco bloqueada por ahora Madrid no tiene ninguna prisa”, agrega Landaburu.

El gobierno del conservador Mariano Rajoy lanzó en abril un plan de reinserción destinado a los presos que renuncien a la violencia, que puede “facilitar” su acercamiento al País Vasco. Pero la izquierda radical vasca lo calificó de “cortina de humo”.

“Toda la izquierda ‘abertzale’ y los presos también han aprovechado esta circunstancia para intentar lanzar un pulso al gobierno”, afirma Landaburu.

Rajoy calificó estas huelgas de hambre de “chantaje”, mientras que su gobierno afirmaba que la decisión de liberar o no a un preso enfermo se hará en “en base a la legalidad”.

En este pulso, la amenaza de los detenidos es ligera, considera Domínguez.

“Sería preocupante si esos presos fuesen como fueron los del IRA con la huelga de hambre de la era Thatcher, que esos se dejaban morir de hambre”, afirma. “Pero los miembros de ETA no están por ese registro, no hay ningún caso, ni de lejos”, agrega

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Por Elodie Cuzin