Publicado el 12 de sep de 2012 10:09 am |

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Foto: REUTERS / John Vizcaino

(BOGOTÁ, 12 de septiembre. AFP) - Tras casi medio siglo de conflicto armado, la posibilidad de lograr la paz con el diálogo que comenzará en octubre entre el gobierno de Colombia y la guerrilla Farc podría significar una nueva era de bonanza económica, con beneficios para la población más pobre de este país.

Tercera potencia económica de América Latina, a la par de Argentina y sólo por detrás de Brasil y México, Colombia creció casi 6% en 2011 con un Producto Interior Bruto (PIB) equivalente a unos 360.000 millones de dólares.

Pero las acciones de las Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, comunistas), sumadas a las de una larga lista de otros grupos armados ilegales, costaría entre uno y dos puntos del PIB, según cálculos de las autoridades.

“Colombia habrá sufrido una caída de dos puntos porcentuales en su dinámica de crecimiento en las tres últimas décadas como resultado, en gran medida, del aumento de la criminalidad“, explicó a la AFP Saúl Pineda, director del Centro de Pensamiento en Estrategias Competitivas.

Destrucción de la infraestructura, secuestro de trabajadores, desplazamiento fozado de casi 4 millones de personas, la triste letanía del conflicto colombiano “ha generado un desvío de capital y mano de obra hacia actividades improductivas”, agregó este analista.

Según un reciente informe del Banco Mundial, el ingreso promedio de los colombianos “habría sido 50% más alto y 2,5 millones de niños habrían podido salir de la pobreza si hace 20 años se hubiese acordado la paz” en este país de 46 millones de habitantes, de los cuales 37% es pobre.

El costo específico que implica la presencia de la guerrilla es incuantificable, pero las actividades criminales en su conjunto representan 8.000 millones de dólares, “cuatro veces las exportacions de café”, refirió Gonzalo Palau, profesor de economía de la privada Universidad El Rosario, al destacar que en los últimos 50 años el sector agrícola pasó de 20% a menos de 8% del PIB.

Uno de los sectores más afectados actualmente por la violencia es la industria minera y petrolera, considerada como la nueva locomotora de la economía colombiana con 70% del total de las exportaciones.

Sus instalaciones, ubicadas en zonas apartadas y vulnerables, se han convertido cada día más en “blanco de los ataques de las guerrillas, por lo que algunas empresas se han visto obligadas a suspender sus actividades”, señaló a la AFP Grant Hurst, especialista en riesgo país para Colombia del instituto anglosajón IHS.

“Las amenazas de las guerrillas contra los oleoductos siguen siendo el mayor obstáculo de la industria petrolera colombiana en su objetivo de alcanzar una producción promedio de un millón de barriles diarios de crudo”, agregó.