Publicado el 03 de oct de 2012 6:43 am |

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Foto: Reuters/ Archivo

(Cupertino, 03 de octubre. DPA) “¡Esto con Steve Jobs no hubiera pasado!”, dijeron muchos sobre el mal comienzo que tuvo Apple con su nueva aplicación de mapas. Hasta “The New York Times” se dejó tentar a la hora de preguntar si el legendario fundador de la compañía hubiese tolerado fallas en la señalización de direcciones e imágenes 3D poco claras.

El debate que generó el mal paso de Apple, algo que en realidad sucede contadas veces, deja al descubierto la nostalgia que existe por Jobs a un año de su muerte, además de dejar en evidencia que la historia mitifica, ya que con el “iGod” tampoco era todo perfecto.

En 2008, por ejemplo, la empresa debió enfrentar los grandes problemas técnicos que presentó su servicio de almacenamiento online MobileMe. Jobs, supuestamente conocido por sus arranques de enojo, dio un golpe y cambió a toda la dirección del equipo de MobileMe.

Dos años después fue el “antennagate”: llovieron quejas de usuarios estadounidenses que decían tener problemas de recepción de señal en sus iPhone 4. En aquel momento, llevó hasta tres semanas que Apple reaccionara a las críticas, que crecían a pasos agigantados. Jobs invitó a una conferencia de prensa en la que defendió el iPhone y atacó supuestas deficiencias de los productos de la competencia.

El debate que generó el mal paso de Apple, algo que en realidad sucede contadas veces, deja al descubierto la nostalgia que existe por Jobs a un año de su muerte

Finalmente, la empresa apaciguó los ánimos de los clientes con una funda protectora gratuita para el iPhone.

Ahora, en cambio, cuando se presentaron inconvenientes con los mapas ofrecidos por el nuevo sistema, los sucesores reaccionaron mucho más rápidamente que el propio Jobs. Un día después de registrar los desperfectos, Apple ya ofrecía una solución y una semana después se hicieron públicas las disculpas del nuevo presidente de la empresa, Tim Cook, que se vieron acompañadas de un inusual aliento a los clientes a que se pasen sin ningún problema un tiempo a los servicios de la competencia ofrecidos por Google o Nokia.

Esa forma de mayor exposición y diálogo con la opinión pública es la diferencia más llamativa con respecto a la era de Jobs y la marca más distintiva de su sucesor Cook.

Tras las críticas por fomentar la explotación de trabajadores chinos contratados por la empresa de tercerización Foxconn, Apple contrató un equipo de evaluación externo para que observara la situación en las fábricas y publicó una lista de todos sus proveedores.

Poco después, Apple recuperó su estatus de protectora del medio ambiente. Y los accionistas de la compañía ahora obtienen los tan ansiados dividendos que Jobs siempre se negaba a dar. Claro, ante los 120.000 millones de dólares se hacía cada vez más difícil continuar justificando la política de austeridad llevada adelante hasta el momento.

Tim Cook parece operar siguiendo los dogmas de su antecesor: “No plantearse la pregunta de qué haría Steve”. El quiebre con la era previa llega hasta los detalles técnicos: el iPhone 5 acaba de ser dotado con una pantalla más grande y está previsto lanzar un modelo de iPad más pequeño en las próximas semanas. Jobs en su momento había vilipendiado la propuesta.

Sin embargo, el espíritu del fundador parece estar presente en todo lo que hace Apple: sus puntos centrales de la compañía (iPhone, iPad, Diseño mac, iCloud) datan de las épocas de su fundador. Aún falta que se produzca la primera gran innovación o las primeras grandes fallas de Cook y su equipo. El iPhone 5 parece ser el desarrollo de algo preexistente más que un paso en nuevos territorios.

Una de las mayores pruebas en este sentido será el avance en el sector televisivo. Desde hace meses circulan especulaciones sobre el primer televisor de Apple. Sin embargo, al parecer la falta de un acuerdo con los poderosos administradores de la televisión por cable en Estados Unidos es un palo en la rueda para Apple.

Jobs fue el hombre que desarrolló una serie de innovadores productos que salvaron a la firma de caer casi en la bancarrota

El propio Jobs intentó durante años romper ese frente. Y ahora, más que nunca, la ausencia de su famoso “campo de distorsión de la realidad” – para convencer a cualquiera de cualquier cosa – se torna la mayor falencia para la empresa, según apuntó un analista de “The Wall Street Journal”. Cook es un buen gerente general, pero no un Steve Jobs, aseguró el autor.

Jobs fue el hombre que desarrolló una serie de innovadores productos que salvaron a la firma de caer casi en la bancarrota y la encumbraron en el olimpo de los fabricantes. Ya antes de que se lanzara iTunes convenció personalmente a músicos como Bono y Neil Young a no temer el avance de la música digitalizada y a poner sus producciones a disposición de la herramienta de Apple.

También es legendaria la historia que recuerda cómo logró que la empresa estadounidense Corning montara en pocos meses toda una producción de un tipo nuevo de vidrio para el iPhone.

Cook, de 51 años, intenta adrede no imitar a Steve Jobs. La presentación del iPhone 5 en septiembre hubiese sido la mejor oportunidad para presentarse con todas las luces. Cook había presentado el modelo anterior a la sombra de su creador, que murió un día después de cáncer. No obstante, en esta oportunidad Cook también optó por guardar un bajo perfil y le dio mayor espacio de aparición a su mano derecha en cuestiones de gerencia y marketing, Phil Schiller.

El mensaje: la nueva Apple es una compañía de equipo, no de iluminados individuales.

Sin embargo, Cook dijo echar de menos a Steve “todos los días”, según admitió en mayo, en una de las pocas entrevistas otorgadas. Ahora es él quien toma todas las decisiones en Cupertino.

Simultáneamente, la debacle de los mapas podría volver a cambiar el ordenamiento de las fuerzas en la compañía. El servicio forma parte del sistema operativo iOS, liderado por el ambicioso Scott Forstall, que según los entendidos tiene la mira puesta en el liderazgo empresarial.

Sin embargo, el hecho de que Cook haya admitido la falla públicamente no fortalece la posición de Forstall. Según comentaron ex empleados en “The New York Times”, la aplicación había sido encargada por Steve Jobs apenas algunas semanas antes de que se presentara el nuevo modelo de iPhone.

Por Andrei Sokolov (DPA)