Publicado el 05 de nov de 2012 8:44 pm |

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Los restos del último lugar donde vivió Cano. Foto: Semana

(Caracas, 5 de noviembre. Noticias24).- Un año después del bombardeo que acabó con la vida de “Alfonso Cano”, el máximo líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, los residentes de Chirriadero, una remota vereda del Cauca viven las realidades de la guerra y el terror por la constante vigilancia de la guerrilla.

Un campesino de cara arrugada que apenas habla español recorre con la vista el terreno que su familia había comprado por 450 mil pesos y en el que vivía su hijo en una casa, que el 4 de noviembre de 2011, entró a la historia por ser la última morada de Cano.

“Unos señores le pidieron a mi hijo que se fuera de la casa por dos días. Nosotros qué íbamos a saber que se trataba de ‘Cano’”

Lo único que resistió el bombardeo que mató a Cano fueron cuatro paredes de madera, algunas plantas silvestres y cientos de orificios de metralla que perforaron los arboles.

“Unos señores le pidieron a mi hijo que se fuera de la casa por dos días. Nosotros qué íbamos a saber que se trataba de ‘Cano’”, asegura de manera tajante. “Sólo supimos de quién se trataba unos días después, cuando ya estaba muerto y hablaban de eso en las noticias”.

Para la comunidad, este terreno se ha convertido en una preocupación, por el miedo a la estigmatización, que ha impedido que los indígenas colaboren en la reconstrucción de la casa.

Uno de los jóvenes de la comunidad, reconoce que si en la comunidad se recaudara dinero se puede reconstruir la casa, pero los habitantes no quieren por temor a que los relacionen con la guerrilla. El campesino mayor, por su parte dice que ahora su hijo vive en una pensión en Popayán, con sus tres hijos y su esposa, a la espera que el gobierno le dé alguna indemnización para reconstruir su hogar.

Hoy la guerrilla vigila lo que sucede en Chirriadero, por ello evitan hablar del incidente de hace un año. Cuando se pregunta por lo ocurrido hace un año la gente se cuida antes de responder y cuando se utiliza la palabra guerrilla el tono de la voz baja.

Los sufrimientos de Chirriadero

En esta región de Colombia se vive del cultivo de coca y en menos de vida del comercio del oro. El café y el plátano también crecen en la zona, pero no se han establecido como cultivos viables. Además en la zona reclaman que se construyan carreteras para poder situar su producción en el mercado.

El recorrido hasta la carretera más cercana debe hacerse a lomo de mula por 3 horas, hasta Puerto Limón. Desde ese punto inicia una carretera no asfaltada, por la que hay que viajar dos horas en carro. Este trayecto se complica cuando se moviliza un enfermo.

“La situación es alarmante. Para los niños no hay casi escuelas, hay desnutrición, analfabetismo y tenemos muchas enfermedades”

“La situación es alarmante. Para los niños no hay casi escuelas, hay desnutrición, analfabetismo y tenemos muchas enfermedades”, comenta Célimo Zambrano, indio nasa y alcalde del cabildo indígena de Chirriadero.

“Desde hace 20 años se nos prometió que tendríamos carreteras y postes de luz y hoy somos más de mil habitantes que seguimos haciendo este viaje a lomo de mulas”, comenta un joven que acaba de llegar, luego de un recorrido de cuatro horas a pie.

Los habitantes de esta población viven hoy en la desconfianza y más prevenidos de lo normal. Un profesor que llegó desde Morales fue amenazado, presuntamente por las Águilas Negras, un grupo que empieza a establecer su presencia en la zona.

El alcalde del cabildo convocó a la comunidad para hacer frente a los hombres armados detrás de la amenaza, pero es tarde, el profesor decidió marcharse. Desde hace un año llegó la guerra a la zona y sus veredas vecinas.

Desde la operación que acabó con Cano, el ejército ha llevado su ofensiva contra las Farc a zonas donde antes no podía llegar. Se han multiplicado los hostigamientos de la guerrilla, que ahora ataca con una frecuencia inédita las poblaciones de Morales o Suárez.

Con información de Semana