Publicado el 13 de nov de 2012 10:58 am |

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Foto: EFE/JuanJo Martín/ Archivo

(Madrid, 13 de noviembre. DPA) Mariano Rajoy se estrena en una Cumbre Iberoamericana en el peor momento de España en más de 30 años. El país se encuentra asfixiado por una crisis económica en la que aún no se divisa la salida del túnel. Y en Cádiz, el presidente del gobierno español buscará el apoyo y la experiencia de la región latinoamericana en su tarea de sacar de esa crisis a España.

La XXII Cumbre Iberoamericana se celebra el viernes y el sábado bajo el lema “Una relación renovada en el Bicentenario de la Constitución de Cádiz”, elegido por el gobierno español.

La de Cádiz será la tercera Cumbre Iberoamericana que se celebre en España tras las de Madrid (1992) y Salamanca (2005). Y en ella el Ejecutivo de Rajoy quiere renovar los lazos con la región latinoamericana, que en el marco de la crisis en España constituye una de sus prioridades en política exterior.

“Iberoamérica es cada vez más una comunidad económica y las relaciones con Latinoamérica son fundamentales para combatir la crisis”, señalan fuentes del gobierno español.

El tablero se ha dado la vuelta. Tras décadas en las que la región latinoamericana ha mirado hacia España en busca de ayuda para superar sus crisis, crecer económicamente y disminuir la desigualdad, ahora es España la que mira hacia el otro lado del Atlántico, esperando apoyo para dejar atrás la peor situación económica a la que se ha enfrentado en tres décadas.

En Cádiz, el presidente del gobierno español buscará el apoyo y la experiencia de la región latinoamericana

El país europeo lleva ya cuatro años en crisis. Está sumido en la segunda recesión en tres años. Atraviesa una crisis de deuda por la que Rajoy analiza si pedir o no un segundo rescate a sus socios europeos después del que ya pidió para los bancos. La tasa de desempleo en el país supera el 25 por ciento por primera vez en 30 años. Y organizaciones como Cáritas advierten ya de que se está empezando a generar pobreza crónica en el país.

El gobierno de Rajoy ha recortado drásticamente los fondos que España destinaba antes a cooperación al desarrollo, dirigidos sobre todo al otro lado del Atlántico, en el marco de las políticas de ajuste contra el déficit público.

Frente al desolador panorama económico de España, la región de América Latina y el Caribe mantiene el vigor económico. Según el FMI, crecerá un 3,2 por ciento este año y un 3,9 por ciento en 2013.

España ya no es aquel país al que hace una década llegaban decenas de miles de inmigrantes latinoamericanos en busca de un futuro mejor. Esos inmigrantes han ido regresando a sus países en los últimos cuatro años. Y como ellos se están yendo también hacia allá miles de españoles, sobre todo jóvenes, que no logran empleo. Ahora mismo la balanza está equilibrada: en España hay un millón de latinoamericanos y en América Latina, un millón de españoles, según estimaciones del gobierno español.

“España pasa por una situación complicada y el subcontinente latinoamericano está creciendo con fuerza y vigor”, señalan fuentes del gobierno. El Ejecutivo español asegura que concede una importancia estratégica a la región, con un papel creciente en la economía mundial.

Rajoy busca reforzar las relaciones económicas y comerciales con ella para impulsar el crecimiento y la creación de empleo en España. El país sigue siendo el principal inversor europeo y el segundo mundial en América Latina. Y eso es lo que el Ejecutivo quiere aprovechar. La presencia de las empresas españolas es importante sobre todo en el sector de telecomunicaciones, en el bancario, en las infraestructuras y en los hidrocarburos.

El presidente del gobierno, que no ha cumplido aún un año en el cargo, ha realizado ya dos giras a América Latina y en enero volverá a la región para hacer una visita oficial a Chile en la víspera de la Cumbre UE-América Latina y Caribe que se celebrará allí.

En apenas 11 meses se ha entrevistado ya con una decena jefes de Estado latinoamericanos. Y en Cádiz tiene previsto reunirse con el colombiano Juan Manuel Santos, con el ecuatoriano Rafael Correa, con el hondureño Porfirio Lobo y con el chileno Sebastián Piñera. Además, junto al rey, compartirá almuerzo con el presidente de México, Felipe Calderón, y desayuno con los presidentes de los países centroamericanos.

El Ejecutivo español quiere que la Cumbre Iberoamericana de Cádiz sirva para aprovechar la experiencia de los países latinoamericanos en la superación de la crisis. “La experiencia es un valor y, por ello, este es un buen momento para escuchar a América Latina”, señalan fuentes del gobierno de Rajoy.

Por Sara Barderas (dpa)