Publicado el 13 de nov de 2012 2:12 pm |

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Foto: AP

(Buenos Aires / Argentina, 13 de noviembre – AP) — Henry de Jesús López Londoño, el supuesto narcotraficante colombiano capturado días atrás cerca de Buenos Aires, pidió el martes a un juez argentino que rechace su extradición a Estados Unidos y dijo ser un perseguido político cuya vida corre peligro.

López Londoño, de 41 años y alias “Mi sangre”, se presentó ente el juez Sebastián Ramos. El colombiano fue detenido el 30 de octubre cuando llegaba a un restaurante de las afueras de Buenos Aires y está señalado como jefe de la banda de “Los Urabeños”. Según las autoridades colombianas, sobre él pesan cargos por narcotráfico en su país y en Estados Unidos.

Carlos Olita, abogado del supuesto jefe narco, dijo a periodistas después de que su cliente hablara ante el juez que López Londoño “no tiene nada que ver con el narcotráfico” y “se considera un perseguido político” por tener “muchas pruebas” que recogió cuando integró un grupo paramilitar en Colombia.

“Se considera un perseguido político” por tener “muchas pruebas”

“Después de haber sido desmovilizado del grupo paramilitar en Colombia en 2005 debía sortear un proceso de ‘verdad y justicia’ y en ese escenario debía confesar si había participado o no, o si había visto algún tipo de delito cometido por alguno de esos integrantes o del gobierno de ese entonces”, señaló el letrado.

Olita aseguró que López Londoño va a aportar pruebas “que van a justificar que el gobierno (del presidente Alvaro Uribe entre 2002 y 2010) y la policía colombiana le han fabricado causas en Colombia, en las cuales fue absuelto, y ahora en Estados Unidos para que él no pueda declarar en este proceso de justicia y paz” en su país.

Según recordó, su defendido ha señalado a medios de prensa argentinos que en esas maniobras en su contra están implicados “el gobierno colombiano anterior” y “algunos integrantes de la policía de Colombia actuales”.

Señaló que López Londoño aportará esas pruebas que dice tener “en su momento”, cuando vengan los elementos (incriminatorios) de Estados Unidos. “Hasta ahora hay sólo una orden de detención y los elementos de prueba que justifican esa detención todavía no llegaron“, dijo Olita.

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Por la ley llamada “de justicia y paz” de 2003, se desmovilizaron los paramilitares durante el gobierno de Uribe. Algunos de esos paramilitares, que también eran narcotraficantes, después volvieron a delinquir. La ley señala que para recibir el beneficio de una pena menor de cárcel el acusado debe devolver el dinero conseguido cuando delinquió y contar toda la verdad.

Después de presentarse ante el juez, López Londoño regresó a la cárcel de Ezeiza, en las afueras de Buenos Aires. El juez argentino tiene un plazo de 60 días para decidir si accede a su extradición a Estados Unidos. “El único proceso penal pendiente” lo tiene en ese país, dijo el abogado, quien indicó que su cliente quiere quedarse a vivir en Argentina.

El general José Roberto León, director de la policía nacional colombiana, dijo un día después de que el supuesto narco fue arrestado cerca de Buenos Aires que una corte del sur de la Florida solicitó hace cuatro meses la extradición de López Londoño por cargos de narcotráfico, por lo cual se tenía que evaluar si Argentina lo envía a Colombia o a Estados Unidos.

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En Colombia pesan contra López Londoño cargos por concierto para delinquir, narcotráfico y terrorismo. Cuando fue detenido, el colombiano llevaba varios meses radicado en Argentina, donde se hacía pasar por un empresario venezolano, y había pasado por Venezuela y Paraguay en un aparente intento de ocultarse de las autoridades de su país.

Olita reconoció que López Londoño “estaba escondido” en Argentina cuando fue capturado “y vino con pasaportes de alguna manera distintos porque temía por su integridad física, no por una cuestión de burlar a las autoridades argentinas, sino para pasar en anonimato”.

Las autoridades argentinas dijeron que López Londoño es un “narcocriminal con cientos de muertes en su historial que se movía por Sudamérica”.

López Londoño tenía custodia y su vivienda variaba de semana en semana en chacras (pequeños campos residenciales) en las afueras de Buenos Aires. No vivía junto a su familia.