Publicado el 13 de nov de 2012 5:47 pm |

  comentarios

Foto: REUTERS / Ajay Verma /Archivo

 
(Caracas, 13 de noviembre – EFE).- Aunque resulte difícil de creer, los abogados también ganan medallas olímpicas, ya que algunos de ellos se dedican a defender de manera gratuita y ante un tribunal de jueces de arbitraje a los deportistas que creen haber sido tratados injustamente.

Así lo explicó Miguel Ángel Fernández Ballesteros, uno de los 270 jueces de todo el mundo que conforman el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS, en francés; CAS, en inglés), dedicado a la solución de disputas deportivas cuando las partes son incapaces de solventar sus discrepancias.

El también presidente de la Corte de Arbitraje de Madrid participa estos días en la reunión sobre arbitraje internacional que cada año organiza en Miami la Cámara de Comercio Internacional, donde ofreció una conferencia sobre el arbitraje deportivo.

“En los Juegos Olímpicos se establece el récord de cualquier tribunal arbitral: En 24 horas se resuelven los conflictos”

Doce de esos jueces acuden a los Juegos Olímpicos y están disponibles en todo momento para que los deportistas o federaciones puedan recurrir a ellos pidiéndoles que arbitren sobre alguna disputa, algo que por lo general se comprometen a hacer en un plazo máximo de 24 horas.

“En los Juegos Olímpicos se establece el récord de cualquier tribunal arbitral: En 24 horas se resuelven los conflictos”, bromeó el catedrático sobre un servicio que no es muy conocido pero que resulta una garantía fundamental de resolución de disputas.

En una entrevista detalló que en el caso de los Juegos Olímpicos, el TAS, con sede en Lausana (Suiza), envía a doce jueces que asisten durante toda la competición (desde diez días antes) y que ejercen su cometido ‘pro bono’ (de forma gratuita).

“Para defender cada causa tampoco faltan nunca abogados que de manera también gratuita defienden los intereses de cada parte, y son realmente buenos. Si lo hacen bien pueden cambiar para toda la vida la carrera de un deportista”, explicó.

Por eso se dice que a veces las medallas olímpicas también las ganan los abogados”, apuntó Fernández Ballesteros.

Este sistema se empezó a utilizar en los Juegos Olímpicos de Atlanta’96 y desde entonces se ha recurrido a ellos en unas setenta ocasiones, doce de ellas en Londres.

Uno de los recientes casos fue el del jinete sudafricano Alexander Peternell, cuya federación no le presentó a los Juegos Olímpicos de Londres.

“Aunque en algunos otros ámbitos las normas pueden ser interpretables, con estos asuntos de sustancias prohibidas los jueces son absolutamente inflexibles”

“Él recurrió al TAS y éste determinó el día de antes que efectivamente tenía derecho a participar, así que al día siguiente estaba ya inscrito en los Juegos”, relató el catedrático, quien añadió que algo parecido le ocurrió al atleta español Ángel Mullera en esa misma cita deportiva.

Por lo que se refiere al ámbito del dopaje, una de las mayores ocupaciones del TAS, explicó que, aunque en algunos otros ámbitos las normas pueden ser interpretables, con estos asuntos de sustancias prohibidas los jueces son absolutamente inflexibles.

Eso se debe al interés de “defender la igualdad de oportunidades” entre los deportistas, así como “por el interés de su propia salud y a pesar del propio deportista en ocasiones”.

Los jueces del TAS renuevan sus puestos cada cinco años, entre ellos Fernández Ballesteros, quien va ya por su cuarta renovación y que se reconoce un apasionado del arbitraje deportivo, pese a que “no tiene mucho que ver con el comercial, que es al que se dedica en cuerpo y alma a través de la Corte de Arbitraje de Madrid.