Publicado el 14 de nov de 2012 6:28 am |

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Foto: Aula Iberoamericana

(Santiago de Chile, 14 de noviembre. DPA) América Latina llegará a los diálogos iberoamericanos en Cádiz arropada en inversiones extranjeras directas por valor de 100.000 millones de dólares, un desempleo con tendencia a la baja del 6,4% y un orden macroecónomico que empuja el desembarco de sus empresas en urbes como Madrid, Lisboa o Roma.

Nunca antes en la historia la región pudo pararse con tanta fuerza ante naciones del Viejo Continente aunque sea a través de la península ibérica, según análisis de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal.

“El valor de las firmas europeas está por debajo de su cotización normal y su eventual compra constituye una oportunidad para las transnacionales latinoamericanas”, dijo a dpa el director de la División de Comercio Internacional de Cepal, Osvaldo Rosales.

Algunas cifras impresionan. Por ejemplo, España y Portugal debaten cómo sortear el endeudamiento y el desempleo, mientras América latina en cambio es el segundo acreedor mundial de Estados Unidos, superada sólo por China.

Cádiz preparará el terreno además para la cumbre entre la Unión Europea y América Latina en enero en Chile

Esta bonanza, que permitió a la región eludir la recesión, subsiste empero con la existencia de 50 millones de personas que pasan hambre, según la FAO, y una elevada pobreza indígena infantil, de acuerdo con Unicef.

En ese marco, España y Europa necesitan los capitales de América latina, pero ésta requiere entrar en las cadenas tecnológicas de Londres o Berlín para superar su desigual y primario patrón de desarrollo, caracterizado además por su ineficiencia energética.

De hecho, 720 millones de toneladas de CO2 son arrojadas a la atmósfera latinoamericana cada año, en una región que produce 600 millones de kilos de basura por día, según cifras de sus gobiernos.

Cádiz preparará el terreno además para la cumbre entre la Unión Europea y América Latina en enero en Chile, en la que se espera se tratarán temas como la economía verde, las facilidades a la inversión y la posibilidad de poder exportar libre de aranceles productos que tengan su manufactura dispersa en varios países, a diferencia de lo que ocurre hoy.

Con todo, los países latinoamericanos, donde aún un tercio de la población vive bajo el umbral de la pobreza según cifras oficiales, son un bloque heterogéneo.

Dos tercios del poder económico del subcontinente lo concentran Brasil y México, aunque con un mayor y marcado dinamismo del primero, que acapara la mitad de los flujos de capitales a la región.

Detrás de ambos colosos asoman Chile, Argentina y Uruguay, economías que alcanzarán un ingreso per cápita superior a los 20.000 dólares en menos de cinco años.

Un peldaño más abajo irrumpen Colombia y el Perú, naciones ubicadas también en la pujante Sudamérica.

Europa y América latina saben además desde hace tiempo que hay un tercero en danza: China

Las naciones centroamericanas y caribeñas, con tasas de pobreza de hasta el 60 por ciento y déficit en energía y alimentos, poseen condiciones de precariedad que aún las hacen depender en exceso de las remesas que envían sus migrantes, en su mayoría mujeres.

Europa y América latina, que en conjunto suman un mercado de más de mil millones de personas, saben además desde hace tiempo que hay un tercero en danza: China.

“En 2017 China desplazará a la Unión Europea como socio comercial y ya lo hizo como principal importador, aunque concentrando su relación con Brasil, Chile y Perú”, explicó Rosales.

Pero más allá de los números, la duda es si el mundo occidental e ibérico como los conocimos podrán resistir en las futuras décadas la larga crisis europea y el persistente auge chino. Una parte muy pequeña de la respuesta estará en Cádiz.

Por Mauricio Weibel (dpa)