Publicado el 17 de nov de 2012 8:03 am |

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Foto: AFP / Archivo

(Bogotá/La Habana, 17 noviembre. DPA) - El gobierno colombiano y las Farc están listos para empezar las negociaciones de paz. Tras el lanzamiento público en Oslo, ambas partes abrirán este lunes en La Habana oficialmente el diálogo que aspira a poner fin al conflicto armado con la guerrilla tras casi 50 años de violencia.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y el gobierno de Juan Manuel Santos pasarán a debatir una agenda concreta llena de escollos, con el desarrollo rural como primer punto. Tanto la guerrilla como el gobierno tendrán que andar un largo y “rocoso” camino antes de poder llegar a la meta. La agenda negociada durante seis meses de sondeos secretos en Cuba tiene seis puntos, entre ellos espinosos temas como el de las víctimas.

“No hay en la historia de Colombia, en la historia con las Farc, una situación donde las condiciones sean más propicias para lograr un acuerdo como las que tenemos”

El pulso comenzó hace semanas. Visto como la gran oportunidad de las últimas décadas para alcanzar la paz en Colombia, el diálogo ha estado precedido también por un debate a distancia, en el que ambas partes han buscado apuntalar sus posiciones.

El gobierno de Santos se ha negado una y otra vez a un cese el fuego, como pide la guerrilla, y las Farc han mantenido altas sus exigencias, con la retórica habitual del movimiento insurgente.

El Ejecutivo colombiano ha puesto énfasis hasta el final en el perfil que quiere dar a las negociaciones. “Los aspectos fundamentales de nuestra Constitución, de nuestro modelo de desarrollo, no están en discusión”, enfatizó Santos el viernes desde Cádiz, donde participaba en la Cumbre Iberoamericana.

“Están en discusión las condiciones para terminar el conflicto”, subrayó el mandatario, que llegó al gobierno convencido de encontrar “la llave” de la paz.

“No hay en la historia de Colombia, en la historia con las Farc, una situación donde las condiciones sean más propicias para lograr un acuerdo como las que tenemos“, agregó. Al mismo tiempo, no ha dudado en responder con dureza a las críticas de la guerrilla tras el anuncio del diálogo.

Los rebeldes, por su parte, han centrado sus críticas en la línea militar dura ordenada por el gobierno. “Poco aportan los ladridos feroces que salen del Ministerio de la Defensa”, señalaron en unos de sus comunicados emitidos desde La Habana.

El proceso de paz ha despertado grandes expectativas en Colombia. El 77 por ciento de la población aprobó el anuncio del diálogo, según una encuesta realizada por la firma Ipsos Napoleón Franco a mediados de septiembre. El proceso se abrió oficialmente el 18 de octubre en Noruega, uno de los países garantes junto con Cuba.

La violencia, sin embargo, no se ha detenido en ningún momento. El gobierno mantiene la orden de continuar las operaciones militares “sin contemplación”. Los ataques guerrilleros, las emboscadas, las capturas de jefes de columnas de las Farc y los bombardeos no han cesado. Departamentos como el Cauca, Valle del Cauca, Nariño, Antioquia y Chocó, entre otros, siguen sufriendo el conflicto.

El pasado 31 de octubre, la explosión de una bomba atribuida a las Farc dejó dos muertos y 35 heridos en el municipio de Pradera (suroeste), en momentos en que centenares de niños estaban disfrazados en la calle por la fiesta de Halloween.

las Farc insisten en pedir un alto el fuego. El jueves se dio a conocer que el grupo considera la posibilidad de efectuar una tregua unilateral alrededor de la Navidad

En otros ataques de presuntos guerrilleros murieron seis policías, al menos 15 personas quedaron heridas, cerca de 200 viviendas sufrieron daños y cientos de civiles resultaron desplazados. Las amenazas de las Farc a los habitantes de Chocó provocaron asimismo una parálisis de movilidad en el departamento.

De la misma forma, las autoridades han reportado que medio centenar de insurgentes han muerto en operaciones de los organismos de seguridad desde el anuncio del proceso de paz, además de la captura y la entrega voluntaria de varios jefes de cuadrilla.

Pese a ello, las Farc insisten en pedir un alto el fuego. El jueves se dio a conocer que el grupo considera la posibilidad de efectuar una tregua unilateral alrededor de la Navidad.

Según el periodista Carlos Lozano, uno de los líderes del movimiento político de izquierda Marcha Patriótica y director del semanario “Voz”, la posibilidad de la tregua se la comentó en La Habana Luciano Marín, alias “Iván Márquez”, el jefe del equipo negociador de las Farc.

Santos, sin embargo, rechazó la iniciativa. La respuesta del Estado será “clara y contundente” y no “habrá tregua ni cese al fuego hasta que se firme la paz”, aseguró.

Los negociadores plenipotenciarios del gobierno son el exvicepresidente Humberto de la Calle, el empresario Luis Carlos Villegas, los generales retirados de la Policía Nacional y del Ejército Óscar Naranjo y Jorge Mora, respectivamente, y Sergio Jaramillo, alto comisionado para la Paz.

Por su parte, las Farc están representadas por “Iván Márquez”, Luis Alberto Albán (“Marco León Calarcá”), Rodrigo Granda (“Ricardo Téllez”), Jesús Carvajalino (“Andrés París”) y Ricardo Palmera (“Simón Trinidad”), éste último de forma simbólica ya que se encuentra preso en Estados Unidos.

Las Farc, fundadas en la década de los 60, son la guerrilla más antigua del continente americano y el principal grupo irregular que combate al Estado en el conflicto colombiano. Se estima que la organización de inspiración marxista cuenta actualmente con unos 9.000 combatientes. La violencia armada ha dejado hasta ahora más de 200.000 muertos en el país sudamericano.


Por Tatiana Rodríguez e Isaac Risco