Publicado el 17 de nov de 2012 12:02 pm |

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Foto: EFE/J.J. Guillén

(Cádiz, 17 de noviembre. DPA) “Cualquier cumbre que incluya a más de dos ya pierde eficiencia”. Las palabras son del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, uno de los mandatarios que no han evitado cuestionar públicamente las Cumbres Iberoamericanas como la que el viernes y hoy se celebró en la ciudad española de Cádiz.

Aunque la mayoría defiende públicamente la importancia de estos encuentros que arrancaron en 1991 en la ciudad mexicana de Guadalajara -son una “inmejorable oportunidad en un mundo absolutamente interdependiente”, dijo Rajoy en Cádiz-, lo cierto es que entre los 22 miembros de la Comunidad Iberoamericana se ha extendido la idea de que hay que reflexionar sobre estos encuentros.

Desde hace 22 años, las Cumbres Iberoamericanas son el foro anual de concertación que reúne a los mandatarios de ambas orillas del Atlántico una vez al año.

“Debe venir con una temática establecida y referirnos a los puntos de esa temática, abrir una discusión mucho más espontánea que ese formalismo”

Nadie quiere acabar con este foro, en el que se pusieron en marcha iniciativas como el Plan Iberoamericano de Alfabetización (PIA), que ha permitido reducir el analfabetismo de adultos en América Latina, o el Fondo del Agua, para llevar agua potable a 58 millones de personas sin acceso a ella.

Pero la idea generalizada es que se hace necesario replantear la forma y el fondo de estas cumbres.

“Esos plenarios donde todo el mundo tiene obligación de intervenir no es el mecanismo, no es eficiente para tratar los temas”, dijo Correa en Cádiz. “Debe venir con una temática establecida y referirnos a los puntos de esa temática, abrir una discusión mucho más espontánea que ese formalismo, ese rigor protocolario de que cada uno tiene que intervernir con un determinado tiempo y por orden alfabético”.

Así sucedió hoy en Cádiz, donde tras el discurso de Rajoy, anfitrión del encuentro, y bajo la presidencia del rey Juan Carlos, tomaron la palabra uno a uno los jefes de Estado de todos los países iberoamericanos presentes -o los enviados de los siete que no acudieron a la cita-, en una sesión que se alargó durante más de tres horas y en la que algunos no pudieron evitar las caras de cansado o incluso aburrimiento.

Falta agilidad en estos encuentros. Y quizá cercanía y explicaciones a una ciudadanía que, como ahora en tiempos de crisis en España, ve en estas citas un gasto de dinero que no comprende.

“Eso es algo que tenemos que reflexionar los mandatarios, que igual nuestros pueblos se cansan de que estemos en tantas cumbres y ellos en tantos abismos”, decía Correa.

Los mandatarios son conscientes de todo esto, y si no de todo, al menos de una parte.

Sólo eso explica la creación de un grupo de reflexión sobre la renovación de estas cumbres cuyo liderazgo encargaron hoy al ex presidente de Chile Ricardo Lagos y que pasará, entre otras cosas, por convertir estos encuentros anuales en bienales y que se alternen con los que cada dos años celebran la Unión Europea y América Latina y Caribe.

América Latina crece y España ya no es aquel país del milagro económico de hace una década

La idea está “muy extendida”, dijo el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, ya días antes del encuentro de Cádiz.

Lagos estará acompañado por él y por la hasta ahora canciller mexicana, Patricia Espinosa, en esa misión renovadora, que dentro de un año, en Panamá, presentará un informe de recomendaciones basado en la periodicidad, en la estructura de la SEGIB, en el reparto de cuotas y en el formato de los encuentros.

No obstante, esta renovación del sistema de cumbres iberoamericanas parece también obedecer a los graves problemas económicos que tiene España, la principal financiadora hasta ahora de la SEGIB, a la que aporta más del 60 por ciento del presupuesto.

América Latina crece y España ya no es aquel país del milagro económico de hace una década, y ahora persigue “una estructura más equitativa” en las cargas y responsabilidades, según admitieron fuentes diplomáticas.

Por Sara Barderas (dpa)