Publicado el 20 de nov de 2012 12:26 pm |
(Buenos Aires, 20 de noviembre. AFP) Una huelga nacional de las centrales gremiales críticas de la presidenta argentina Cristina Kirchner generó el martes serias dificultades en el transporte urbano y aéreo, a la vez que manifestantes bloquearon estratégicos accesos a la capital, constataron periodistas de la AFP.
El paro sindical se lleva a cabo 13 días después de una multitudinaria movilización con mayoritaria participación de sectores de clase media en rechazo a los planes de una segunda reelección de la presidenta y contra la inseguridad, entre otros puntos.
La protesta laboral en reclamo de la reducción de un impuesto que grava al salario, paralizó el servicio suburbano de trenes, que desplaza a cientos de miles de pasajeros desde la poblada periferia hasta Buenos Aires, así como a una de las siete líneas del metro capitalino y algunas rutas del servicio de autobuses urbanos.
Todos los vuelos en el aeropuerto metropolitano ‘Jorge Newbery’, de servicio de cabotaje y países limítrofes, fueron suspendidos este martes por el paro, mientras la empresa chilena Lan dijo que resolvió “cancelar todos sus vuelos en Argentina” y siete “vuelos regionales hacia y desde las ciudades de San Pablo (Brasil), Lima (Perú) y Santiago de Chile”.
La mayoría de los piquetes de trabajadores y militantes de izquierda que bloquearon puntos clave de acceso a Buenos Aires desde el conurbano, se levantaron luego del mediodía local (15H00 GMT).
“Yo quiero convocar a mis compañeros los trabajadores, a un gran ejercicio de responsabilidad en la defensa, no del gobierno, para nada, sino del proyecto político que ha generado más de 5 millones y medio de puestos de trabajo”, dijo Kirchner en su cuenta de Facebook, en alusión a la huelga.
La protesta paralizó la circulación en transitadas avenidas o carreteras, incluida la que conecta con el aeropuerto internacional de Ezeiza (32 km al sur), el principal de Argentina.
“No hay ningún paro. Un paro es cuando los obreros y los empleados deciden no acudir a sus lugares de trabajo. Esto es un ‘piquetazo’ (bloqueo a rutas), en el que los que logran ir a trabajar son apedreados, como estamos viendo en el centro” de la capital, dijo a una radio el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.
Uno de los líderes de la protesta, Pablo Micheli, dijo en un acto ante unos 200 manifestantes que bloqueaban el acceso sur a la capital, que el paro fue “un éxito en todo el país” y pidió a Abal Medina que “salga de la Casa Rosada (gobierno) y recorra las calles y va a encontrar que están como si fuera un domingo”.
El centro de la capital argentina lucía semidesierto con pocos transeúntes y escasa circulación de vehículos, así como muchos comercios estaban cerrados y los bancos no atendían al público, mientras grupos de militantes interrumpieron el tránsito en la tradicional avenida Corrientes.
El viceministro de Seguridad, Sergio Berni, denunció que comerciantes gastronómicos fueron “intimados (por gremialistas) a través de la violencia a cerrar cafeterías y restaurantes” en la céntrica Avenida de Mayo, de gran afluencia turística.
“Si abrimos nos rompen todo”, dijo a la AFP una empleada de un local céntrico de la cadena de comidas rápidas McDonald’s.
En tanto, las cafeterías Starbucks dejaron de atender al público después de que personas identificadas con casacas del gremio gastronómico impidieron el ingreso de clientes a uno de ellos, ubicado en pleno centro, dijo una empleada a la AFP, mientras imágenes de la televisión mostraron las vidrieras rotas de una tienda de esa cadena estadounidense.
“El paro se siente porque no hay gente. Muchos negocios están cerrados y el banco no atiende, entonces no vienen muchos”, aseguró Eugenio a la AFP, mesero de un bar en la zona de Almagro, un barrio típico de clase media.
El paro fue convocado por un sector de la dividida central sindical peronista CGT, encabezada por Hugo Moyano, líder del poderoso gremio de los camioneros -y aliado hasta 2011 de la presidenta Kirchner- y por una corriente de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que nuclea a trabajadores estatales.
La otra corriente de la CGT, que reúne a los principales gremios industriales, y el otro sector de la CTA (con mayoría de docentes), se alínean con la mandataria.
La economía argentina registró un débil crecimiento de 2,1% entre enero y septiembre de este año comparado con el vigoroso aumento del 8% promedio que se produjo entre 2003 y 2011.
