Publicado el 21 de nov de 2012 6:38 am |
(Nueva Delhi, 21 noviembre. EFE) - La India ahorcó hoy, tras ocho años sin ejecuciones, al único terrorista detenido con vida en los ataques que causaron 166 muertos en 2008 en Bombay, después de que la presidencia india rechazara la petición de clemencia del reo.
El paquistaní Mohamed Ajmal Amir, alias “Kasab”, fue ahorcado en el penal de la ciudad occidental india de Pune en torno a las 7.30 hora local (02.00 GMT), y enterrado poco después en un cementerio de la cárcel, según fuentes oficiales indias.
Según el jefe de Gobierno de la región de Maharashtra, donde se encuentra Pune, Prithviraj Chavan, “Kasab” fue trasladado en secreto hace dos días a la cárcel de esa ciudad desde un penal de alta seguridad en Bombay, y no ha dejado escrita ninguna última voluntad.
“Pakistán ha sido informado, pero nadie ha pedido su cadáver. Estos asuntos hay que mantenerlos en secreto, pero ya dijimos en su momento que actuaríamos tras recibir los papeles presidenciales”, dijo el ministro indio de Interior, Sushilkumar Shinde.
El comando terrorista que cometió los atentados de Bombay estaba formado por 10 personas procedentes de Pakistán, de las cuales nueve fueron abatidas por las fuerzas de seguridad tras sesenta horas de tiroteos, mientras que “Kasab” resultó herido y detenido.
Los asaltantes llegaron por mar a la costa de Bombay y atacaron varios puntos emblemáticos de la ciudad, como la estación Victoria, un famoso restaurante, un centro judío y dos hoteles de lujo de la ciudad portuaria y capital financiera de este país.
En total, 166 personas murieron y otras 300 resultaron heridas por aquellos ataques, durante los cuales las cámaras de seguridad captaron imágenes de “Kasab”, entonces de 21 años, andando con los ojos brillantes, un fusil de asalto y una mochila al hombro.
“Kasab” había sido condenado a muerte por una corte especial antiterrorista el 6 de mayo del 2010 que destacó la “depravación excepcional” del terrorista, quien, junto a un cómplice, disparó y mató indiscriminadamente a 52 personas en la estación de tren.
El Supremo confirmó más tarde la pena capital, así que el convicto escribió una petición de clemencia al presidente de la India, Pranab Mukherjee, que la rechazó el pasado 5 de noviembre, lo que dejó la sentencia expedita para su ejecución.
Esta es la primera condena a muerte aplicada en el país desde el año 2004, cuando fue ahorcado un preso bengalí por haber violado y asesinado a una colegiala, y después de otros catorce años de moratoria no escrita.
La Justicia india aplica la pena capital siguiendo el principio “rarest of the rare” (“caso extraordinario entre los extraordinarios”), para delitos de especial violencia o alevosía, aunque estos no están tipificados con exactitud por la ley del país.
“La ejecución es un preocupante final de la moratoria de la pena capital. La India debe unirse al creciente número de países que han sacado la pena de muerte de su marco legal”, dijo hoy la directora de Human Rights Watch en el sur de Asia, Meenakshi Ganguly.
La India culpó de los ataques de Bombay al grupo terrorista cachemir Lashkar-e-Taiba y, tras asegurar que estos fueron planeados en suelo paquistaní, rompió el diálogo de paz que mantenía desde 2004 con las autoridades de ese país, tradicional enemigo.
Tras serias tensiones bilaterales y después de que Pakistán asumiera que el ataque fue planeado desde su territorio, los Gobiernos de ambos países han vuelto a sentarse a la mesa de diálogo. A mediodía, Pakistán no había emitido ninguna reacción oficial sobre la ejecución de Kasab.
