Publicado el 28 de nov de 2012 1:38 pm |

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Foto: Barbara Munker/dpa

(Washington, 28 de noviembre. DPA) Nada más ser reelegido, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dirigió unas palabras a la comunidad homosexual. “Ya sean gays o heteros, aquí, en América, pueden conseguirlo”, dijo el mandatario ante sus entusiasmados simpatizantes.

Gays y lesbianas se sorprendieron gratamente de que por primera vez en la historia del país un presidente mencionara en su discurso de la noche electoral la palabra “gay”. Y la expectación generada en torno a su segundo mandato es grande.

En los pasados comicios, las encuestas apuntan a que entre un 75 y un 90 por ciento de homosexuales votaron por Obama. Su objetivo principal es que se legalice el matrimonio gay en todo el país. Pero eso es algo que ni siquiera para el “hombre más poderoso del mundo” resulta sencillo.

En Estados Unidos, el debate sobre el matrimonio homosexual adquiere a menudo tintes altamente emocionales y desde hace décadas topa con murallas ideológicas y religiosas. Pero al contrario de lo que sucedía hasta ahora, esta vez en la Casa Blanca hay un presidente que defiende abiertamente la causa gay.

Gays y lesbianas se sorprendieron gratamente de que por primera vez en la historia del país un presidente mencionara en su discurso de la noche electoral la palabra “gay”

Obama ya se pronunció en mayo a favor del matrimonio homosexual. “En un momento determinado, llegué sencillamente a la conclusión de que las parejas del mismo sexo deben tener la oportunidad de casarse”, dijo entonces. La comunidad gay calificó sus declaraciones de todo un hito.

Actualmente, la situación jurídica en Estados Unidos es un tanto caótica: la constitución de cada uno de los 50 estados les garantiza mucho espacio para decidir cómo legislar sobre el matrimonio gay. Además, la ley federal “Defense of Marriage Act” (defensa del matrimonio) establece que ningún estado puede ser obligado a probar la unión de dos parejas del mismo sexo.

Y en este sentido, los republicanos han hecho de la lucha contra el matrimonio homosexual su bandera. El ex aspirante a la candidatura presidencial Rick Santorum, que se enfrentó a Mitt Romney en las primarias, plasmó así el pensamiento de muchos de sus simpatizantes: “Si en un país se aprueba el derecho al matrimonio gay, se aprueba también el derecho a la bigamia, la poligamia, el incesto y el adulterio”.

Más de 20 estados, sobre todo en el conservador sur y centro-oeste del país, prohibieron en sus respectivas constituciones cualquier forma de unión homosexual reconocida a nivel estatal. Todo lo contrario que en el liberal este y la costa oeste: en nueve estados y la capital, Washington, las parejas de gays y lesbianas puden darse el “sí, quiero”.

A modo de comparación, a nivel mundial el matrimonio homosexual está permitido en 11 países, entre ellos España y Argentina, y en una parte de México y Brasil.

En otros estados norteamericanos se ha optado por soluciones de compromiso: desde la “civil union” a la “domestic partnership” (asociación doméstica) o la menos romántica “reciprocal beneficiary relationship” (relación beneficiosa recíprocamente). Pero para las asociaciones de gays y lesbianas no es suficiente: buscan la igualdad para poner fin al “trato especial”.

A nivel mundial el matrimonio homosexual está permitido en 11 países

Sin embargo, aunque durante la campaña Obama se manifestó a favor del matrimonio gay, tiene en gran medida las manos atadas: Por un lado, no puede hacer nada ante la legislación de cada estado. Y, por otro, aunque el Congreso podría derogar, por iniciativa del presidente, la “Defense of Marriage Act”, la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, no lo aprobaría.

Así las cosas, sólo pequeños pasos permiten entrever una liberalización de las medidas. Por ejemplo, en diciembre de 2010 Obama logró acabar con la norma “Don’t ask, don’t tell” (no pregunte, no diga) que obstaculizaba el hablar abiertamente de la homosexualidad en el Ejército.

Además, también en algunos estados los ciudadanos han conseguido hacerse escuchar. Y por primera vez, en noviembre votaron en referendum en tres estados si querían el matrimonio gay. Desde entonces, los homosexuales pueden casarse en Maryland, Maine y Washington.

Por Marie-Luise Klose (dpa)