Publicado el 30 de nov de 2012 2:57 pm |

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Foto: REUTERS/Asmaa Waguih

(El Cairo, 30 de Noviembre. AFP).- La Comisión Constituyente egipcia, dominada por los islamistas, adoptó el viernes un proyecto de Constitución rechazado por la oposición, que sacó a decenas de miles de personas a la calle a manifestarse contra el presidente Mohamed Mursi.

“Abajo la Comisión Constituyente”, gritaba la muchedumbre en la plaza Tahrir de El Cairo, mientras otros manifestantes denunciaban en pancartas la “dictadura” del jefe de Estado y de su organización política, los Hermanos Musulmanes.

Varias manifestaciones encabezadas por personalidades de la oposición como Mohamed ElBaradei y Amr Musa convergieron en la célebre plaza del centro de la capital. También había protestas en muchas otras ciudades del país.

Después de meses de bloqueo, los 234 artículos del proyecto de Constitución fueron adoptados por la Comisión Constituyente

Después de meses de bloqueo, los 234 artículos del proyecto de Constitución fueron adoptados por la Comisión Constituyente, convocada con carácter de urgencia el jueves por la tarde para proceder al voto. La sesión no terminó hasta el viernes al amanecer.

El texto será entregado el sábado a Mursi, para que se organice un referéndum dentro de dos semanas sobre dicho proyecto, que reemplazará a la Carta Magna suspendida después de la caída del presidente Hosni Mubarak, en febrero de 2011.

Al igual que en la anterior Constitución, el proyecto señala que los “principios de la sharia” son “la fuente principal de la legislación”, una formulación muy consensual en Egipto, que no convierte a los preceptos de la ley islámica en la única fuente del derecho.

Eso sí, el proyecto añade una nueva disposición según la cual los principios de la “sharia” deben interpretarse según la doctrina sunita, una cláusula criticada por las iglesias cristianas y los opositores no islamistas.

El proyecto de Carta Magna acuerda también al Estado un papel de “protección de la moralidad”, y prohíbe “el insulto a las personas” y los “profetas”, disposiciones que según algunos abrirán la puerta a la censura.

Movilización de la oposición

Foto: REUTERS/Asmaa Waguih

La oposición liberal y laica, así como la iglesia copta, boicotearon los trabajos de la comisión, acusándola de dar la prioridad a las ideas de los islamistas.

Una de las figuras de la oposición, Mohamed ElBaradei, ex director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, criticó este viernes al presidente Mursi y a la Comisión Constituyente, estimando que están dando “un golpe de Estado contra la democracia”.

“La legitimidad del régimen se está erosionando rápidamente”, afirmó en su cuenta de Twitter.

Una coalición de dirigentes opositores advirtió a Mursi que la actual huelga de jueces podría extenderse y desembocar en un movimiento de desobediencia civil a gran escala. La cólera de los magistrados, encargados de supervisar los comicios, podría también amenazar el desarrollo del referéndum.

Una coalición de dirigentes opositores advirtió a Mursi que la actual huelga de jueces podría extenderse y desembocar en un movimiento de desobediencia civil a gran escala

La organización Human Rights Watch estima que este proyecto “protege algunos derechos, pero mina otros” y lamenta su adopción “precipitada”.

Según Amnistía Internacional, este proyecto “ignora los derechos de las mujeres, restringe la libertad de expresión en nombre de la protección de la religión, y permite que los militares juzguen a los civiles”.

Por otra parte, los diarios privados decidieron no salir el martes próximo para denunciar la falta de garantías para la libertad de la prensa.

El proyecto también prevé que ningún jefe del Estado pueda tener más de dos mandatos de cuatro años. El objetivo es romper con la época del ex presidente Hosni Mubarak, que permaneció tres décadas en el poder.

La precipitada adopción de este proyecto, que se había estancado durante meses, tuvo lugar en plena crisis política provocada por un decreto adoptado la semana pasada, por el cual Mursi se adjudicaba prerrogativas excepcionales, sobre todo respecto al poder judicial.

Mursi prometió nuevamente el jueves al anochecer en la televisión que sus poderes reforzados eran “temporales” y que cesarían una vez que se adoptase la Constitución.

Sus partidarios opinan que las últimas decisiones permitirán a Egipto, que vive una difícil transición política, estabilizarse y consolidar su democratización.

Estos llamaron a efectuar manifestaciones masivas el sábado para apoyar al primer presidente egipcio islamista y civil, elegido en junio pasado.