Publicado el 07 de dic de 2012 10:31 am |

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Foto: REUTERS/Stringer

(La Habana, 07 de diciembre. DPA) Los líderes cubanos Fidel y Raúl Castro enviaron sendas ofrendas florales al Palacio de Planalto en Brasil, donde el jueves fue velado el cuerpo del arquitecto Óscar Niemeyer, informaron medios locales.

El presidente Raúl Castro envió además a su homóloga Dilma Rousseff sus condolecencias por la muerte de Niemeyer, un “amigo incondicional de la Revolución cubana”, según lo citó el diario oficial “Granma”.

El célebre ideador de Brasilia, muerto el miércoles a la edad de 104 años, mantuvo durante años una estrecha amistad con Fidel Castro y era un conocido simpatizante de izquierda.

El presidente Raúl Castro envió además a su homóloga Dilma Rousseff sus condolecencias por la muerte de Niemeyer

El propio líder cubano lo mencionó alguna vez como el “penúltimo comunista” del mundo en los años 90. “Sólo quedan dos comunistas en el mundo: Oscar y yo”, son las palabra atribuidas a Fidel Castro en referencia al conocido arquitecto sudamericano.

Niemeyer también dejó su huella con un monumento en la isla. La obra, colocada en el patio central de la Universidad de las Ciencias Informáticas en las afuera de La Habana, representa a una figura que empuña una bandera cubana y se enfrenta a un monstruo.

Los restos del arquitecto volvieron en tanto a su ciudad natal, Río de Janeiro, tras ser velado el jueves en la sede de la presidencia brasileña, el Palacio de Planalto.

Niemeyer murió el miércoles a raíz de una infección respiratoria. El arquitecto había sido ingresado el 2 de noviembre en un hospital de Río por una deshidratación, complicada después por una insuficiencia renal y a una hemorragia digestiva.

Rousseff recordó al “poeta de las líneas curvas” como uno de los grandes genios brasileños

Hasta ser hospitalizado por tercera vez este año, Niemeyer seguía trabajando intensamente, tanto en su revista “Nuevos Caminos”, dedicada a la arquitectura, como en nuevos proyectos como el de la Biblioteca de los Países Árabes y Sudamericanos, que le había sido encargado por el gobierno de Argelia.

La presidenta Rousseff recordó al “poeta de las líneas curvas” como uno de los grandes genios brasileños. La mandataria decretó siete días de luto oficial en todo el país, el máximo que prevé la ley.

El gobernador de Brasilia, Agnelo Queiróz, también decretó luto oficial de siete días en la capital brasileña, mientras que el gobernador de Río, Eduardo Paes, decretó tres días en todo el estado carioca.