Publicado el 11 de dic de 2012 9:34 pm |
(Seúl, 12 de diciembre – AFP).- Corea del Norte lanzó este miércoles por primera vez con éxito un cohete destinado según Pyongyang a poner en órbita un satélite, pero que los occidentales sospechan fue una prueba de misil balístico de largo alcance.
Un diplomático occidental en la ONU anunció que el Consejo de Seguridad se reunirá en consultas hacia las 11h00 locales (16H00 GMT) para examinar la respuesta a dar al régimen comunista que hizo oídos sordos a las exhortaciones de sus vecinos y de Estados Unidos.
El Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial (Norad, por sus siglas en inglés) dijo que Corea del Norte “parece” haber puesto el miércoles en órbita un objeto tras lanzar un “misil”.
“Según las indicaciones iniciales, el misil desplegó un objeto que se ha puesto en órbita“, declaró la Norad en un comunicado.
La Unión Europea (UE) había advertido a Pyongyang que se incrementarían las sanciones internacionales en caso de nuevo lanzamiento, pero China, único aliado de peso de los norcoreanos, esgrimió la amenaza de un veto en el Consejo de seguridad para limitar el alcance de las mismas.
“El lanzamiento de la segunda versión de nuestro satélite Kwangmyongsong-3 desde el centro espacial de Sohae (…) el 12 de diciembre fue exitosa” y “el satélite entró en órbita como estaba previsto”, precisó la agencia norcoreana Kcna.
Si se confirma, se trata de un logro inédito para Corea del Norte, que aspiraba a poseer misiles balísticos intercontinentales (Icbm) capaces de alcanzar el continente norteamericano pero cuyos lanzamientos de prueba habían resultado, hasta este miércoles al menos, un fracaso.
Corea del Sur mantuvo una línea prudente, a la espera de análisis completos del lanzamiento.
“Hay varios parámetros que determinan el éxito o el fracaso (de un lanzamiento). Necesitamos informaciones adicionales de Estados Unidos porque nuestras capacidades son limitadas”, dijo a la prensa el portavoz del ministerio surcoreano de defensa, Kim Min-Seok.
Corea del Sur y Japón, vecinos y dos de los principales enemigos del régimen comunista, fueron los primeros en anunciar el lanzamiento del cohete a las 09H51 locales (00H51 GMT) desde el centro espacial de Sohae en el noroeste del país.
Según sus observaciones, la primera y segunda etapa del cohete Unha-3 cayeron al mar al oeste y al suroeste de la península coreana, y la tercera a 300 km al este de Filipinas.
Japón, que tenía en alerta las Fuerzas de autodefensa (las fuerzas armadas niponas) para que destruyesen al cohete o a sus fragmentos en caso de que constituyesen una amenaza para su territorio, precisó que el cohete había pasado por encima de la isla japonesa de Okinawa, doce minutos después de despegar.
Tokio denunció rápidamente un lanzamiento “intolerable” y solicitó una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU.
En Corea del Sur, el ministerio de de Relaciones Exteriores condenó “enérgicamente” el lanzamiento y denunció las “provocaciones” de Corea del Norte.
También el jefe de la diplomacia británica William Hague condenó el hecho, y se disponía a convocar al embajador norcoreano en Londres.
Corea del Norte había anunciado querer lanzar su cohete del 10 al 22 de diciembre, al parecer para hacerlo coincidir con el primer aniversario del fallecimiento, el 17 de diciembre de 2011, del hombre fuerte del régimen, Kim Jong-Il.
Confrontados a contratiempos de orden técnico y meteorológicos, los norcoreanos habían finalmente prolongado el período de lanzamiento hasta el 29 de diciembre.
La prensa surcoreana había incluso afirmado el martes que el cohete había sido retirado de su plataforma, estimando que el lanzamiento podía sufrir un retraso importante.
El lanzamiento anterior había resultado un fracaso y el cohete había estallado en el aire poco después de despegar.
A pesar de la fuerte oposición de China, único aliado de peso de Pyongyang, el Consejo de seguridad de la ONU adoptó dos paquetes de sanciones, en 2006 y 2009, tras cada ensayo nuclear realizado luego de sendas pruebas de cohetes.
China condenó el lanzamiento y destacó que Pyongyang “debe respetar” las resoluciones de la ONU que le prohíben ese tipo de actividades.
“Todas las partes involucradas deben mantener la cabeza fría y abstenerse de echar leña al fuego para que la situación permanezca bajo control“, indicó la agencia estatal China Nueva, afirmando que “es hora de construir confianza en la península coreana”.
Las resoluciones 1718 y 1874 prohíben a Corea del Norte toda actividad nuclear o balística.
Según la prensa japonesa, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur se pusieron de acuerdo en solicitar nuevas sanciones para equipararlas con las impuestas a Irán.
