Publicado el 15 de dic de 2012 7:19 am |

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Foto: Reuters

(Washington, 15 de diciembre. DPA) Al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le costaba contener las lágrimas. De hecho tuvo que hacer varias pausas para respirar profundo y secarse los ojos mientras las cámaras lo enfocaban en busca de sus primeras palabras tras una de las peores masacres que ha vivido el país.

El tiroteo en una escuela de Connecticut que causó la muerte el viernes de al menos 20 niños pequeños, además de media docena de adultos.

Todo Estados Unidos siguió durante horas y con el corazón encogido las confusas noticias que salían con cuentagotas desde una escuela de primaria de Newtown, a una hora en automóvil de la metrópolis Nueva York.

No es la primera masacre de este tipo que vive Estados Unidos ni la única tragedia este año: ya hubo 12 muertos cuando un joven perturbado arrancó a tiros en un cine en Aurora, Colorado, en julio y siete más, dos semanas después, ante un templo Sikh en Wisconsin, por citar los hasta este viernes más graves del año.

Y a ello se unen históricas tragedias como el tiroteo en el instituto Columbine en 1999, que dejó 12 muertos, o la masacre de la universidad politécnica de Virginia ocho años más tarde, en la que un estudiante mató a 32 personas.

¿Conseguirá esta nueva tragedia que Estados Unidos afronte un auténtico debate sobre el control de armas?

Numéricamente, la de Newtown sería la segunda peor catástrofe de este tipo en Estados Unidos tras la de Virginia.

Pero la corta edad de las víctimas -“esos niños preciosos de entre cinco y diez años tenían toda su vida por delante”, dijo Obama casi sollozando- hace que el nuevo tiroteo adquiera un tinte trágico mayor aún, aumentado seguramente también por la proximidad de las familiares fiestas navideñas.

Con todo, la pregunta que vuelve a surgir cuando aún nadie se ha recuperado del impacto sigue sin tener una respuesta clara: ¿Conseguirá esta nueva tragedia que Estados Unidos afronte un auténtico debate sobre el control de armas?

El tema ha sido hasta ahora un gran tabú en un país que tiene consagrado en su Constitución el “derecho a portar armas”. Para muchos, especialmente entre los más conservadores, hablar de cualquier tipo de control sobre armas -o incluso sobre munición- es atacar además uno de los valores más sagrados del país: la libertad de los individuos.

De hecho, pese a pedidos directos, Obama ni siquiera ha hecho esfuerzos activos para al menos renovar la prohibición de armas de asalto que expiró en 2004.

Pero la magnitud de la nueva tragedia, unida al hecho de que Obama ya ha logrado su reelección y no tendrá que afrontar otra desgastante campaña, podrían jugar a favor de los que piden con urgencia un debate.

Por el momento sin embargo esto seguirá siendo una de las grandes incógnitas de la fatídica jornada del viernes.

Obama hizo una tímida alusión en su emocionada alocución desde la Casa Blanca.

“Como país hemos pasado por esto demasiadas veces (…) tenemos que unirnos y realizar una acción significativa para evitar nuevas tragedias, independientemente de la política”, dijo, sin llegar a especificar sin embargo si se refería concretamente a algún tipo de control de armas o a otra medida.

Y de hecho su portavoz, Jay Carney, había zanjado durante la jornada cualquier pregunta al respecto afirmando que era demasiado pronto para hablar de “política”.

“Habrá un día para realizar los típicos debates políticos de Washington, pero no creo que hoy sea el día indicado para ello”, zanjó Carney.

Mas la presión para lograr un pronunciamiento más claro no parece que vaya a cesar.

Obama hizo una tímida alusión en su emocionada alocución desde la Casa Blanca

Y eso que presiones a favor no faltaron nada más conocerse la magnitud de la tragedia.

Uno de los más explícitos fue el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, quien es además uno de los más arduos defensores de mayores controles de armas en Estados Unidos.

“El país necesita que (Obama) envíe una ley al Congreso para arreglar este problema. No basta con reclamar una ‘acción significativa’. Necesitamos una acción inmediata”, reclamó Bloomberg.

A los reclamos se unieron algunos medios como “The New York Times”, que en un editorial también reclamó de Obama “valor” para afrontar un tema espinoso pero, subrayó, necesario.

Cuanto más escuchamos sobre control de armas y nada pasa, menos podemos creer que se logrará algún día. Y, ciertamente, ello no sucederá a menos que Obama y los líderes del Congreso demuestren valor para conseguirlo”, retó.

La respuesta republicana, o más bien el mayoritario silencio desde sus filas sobre este tema durante las primeras horas de la nueva tragedia, daban a entender sin embargo que hará falta algo más que valor para siquiera reabrir el debate.

Por Silvia Ayuso (dpa)