Publicado el 17 de dic de 2012 4:33 pm |

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Foto: REUTERS/Heinz-Peter Bader/Archivo

(Naciones Unidas, 7 de diciembre EFE) – El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, expresó hoy al Gobierno del presidente sirio, Bachar al Asad, su preocupación por la “dramática” escalada de violencia de los últimos días en el país árabe.

Ban llamó hoy por teléfono al ministro de Relaciones Exteriores sirio, Walid al Mualem, para mostrarle su “alarma” por el “dramático” aumento de violencia, en especial por el ataque aéreo lanzado el domingo contra el campo de refugiados palestinos de Al Yarmuk, cercano a Damasco.

El portavoz de la ONU, Martín Nesirky, detalló hoy ante la prensa que la llamada se produjo a primera hora de la mañana después de que Ban emitiera la pasada madrugada un comunicado en el que condena los ataques contra civiles y vuelve a pedir el cese de las hostilidades.

Ban llamó hoy por teléfono al ministro de Relaciones Exteriores sirio

“El secretario general quiso hacer esa llamada de teléfono importante para que su posición sobre la escalada de violencia en Siria se escuche al más alto nivel en Damasco”, añadió el portavoz de la ONU.

En su conversación con el ministro, Ban recordó que los ataques contra la población civil son “un crimen de guerra” y volvió a pedir a la comunidad internacional que haga lo que esté a su alcance para acabar con la violencia en Siria, según Nesirky.

En el ataque contra el campo de refugiados, que ha sido blanco de bombardeos por las fuerzas del régimen sirio, murieron 25 personas, tras lo cual más de la mitad de los palestinos que viven en el lugar abandonaron sus casas.

Más de 500.000 refugiados palestinos residen en Siria, la mayoría concentrados alrededor del campo de Al Yarmuk, donde hace trece días se desarrollan intensos intercambios de fuego entre palestinos leales a Al Asad y una facción identificada con los rebeldes.

Reiteró su llamado a las partes para que pongan fin a la violencia

Por otro lado, Ban expresó su “alarma” por los reportes que apuntan a masacres de civiles en la localidad de Aqrab, cerca de Hama, y reiteró su llamado a las partes para que pongan fin a la violencia y cumplan sus obligaciones bajo las leyes humanitarias.

Por último, agradeció los esfuerzos de los países vecinos que reciben a los refugiados, pidió que se mantengan las fronteras abiertas para permitir su salida del país y llamó a la comunidad internacional a parar la “trágica espiral de violencia”.

La violencia se ha recrudecido en Siria en medio de la parálisis de los esfuerzos políticos mediadores, que no han logrado poner fin a un conflicto que comenzó en marzo de 2011 y ha derivado en una guerra civil.

Desde entonces, se calcula que han muerto más de 30.000 personas en Siria, aunque algunos informes no verificados hablan ya de más de 40.000, mientras que el éxodo de refugiados supera ya los 200.000, según cifras de Naciones Unidas.