Publicado el 20 de dic de 2012 3:26 pm |

  comentarios

Foto:AP PHOTO. La Habana/ Archivo

(La Habana, 20 de dicimebre – AFP) – La nominación al Parlamento de Cuba de la sexóloga Mariela Castro, hija del presidente Raúl Castro, crea “mejores condiciones” para que sean legalizadas las uniones homosexuales en la isla, afirmó este jueves un bloguero simpatizante del gobierno cubano.

La nominación de Mariela Castro “abre la posibilidad de que la próxima legislatura esté en mejores condiciones para considerar un anteproyecto de nueva ley de Código de Familia, que incluya algún tipo de reconocimiento jurídico para las parejas homosexuales”, dijo el bloguero y periodista Francisco Rodríguez.

Rodríguez, quien abiertamente se declara homosexual, recordó en su sitio web (paquitoeldecuba.wordpress.com) que la discusión del proyecto de nuevo Código de Familia, que incluye la legalización de las uniones gay, estaba previsto para este año, pero no llegó “a la consideración de los parlamentarios”.

Mariela Castro, que desde su cargo de directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) impulsa una cruzada contra la homofobia en la isla, figura en la lista de 612 candidatos al Parlamento publicada este jueves por el diario oficial Granma.

En las elecciones del próximo 3 de febrero no habrá sorpresas, pues salvo que ocurra algo inusual, todos los candidatos al Parlamento serán elegidos, como ha ocurrido desde 1976.

Mariela Castro dijo en mayo que su padre apoyaba la legalización de las uniones gay y escribió el 10 de diciembre en su cuenta en la red social Twitter que Cuba “estaba lista para la unión entre personas del mismo sexo”.

El proyecto no está referido a matrimonios, sino a uniones consensuales amparadas por la ley.

Los homosexuales fueron reprimidos en los primeros años del régimen revolucionario de Fidel Castro, quien entregó el mando a su hermano Raúl en 2006 por motivos de salud.

Fidel y Raúl Castro también figuran en la lista de 612 candidatos al Parlamento, en un proceso en que no está en riesgo el control que ejerce el Partido Comunista (único) desde hace medio siglo, y en el que seguramente el actual presidente será reelegido por otros cinco años.