Publicado el 21 de dic de 2012 12:36 pm |

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(Caracas 21 de diciembre.EFE)- Todos los ginecólogos del departamento uruguayo de Salto, limítrofe con Argentina, se negaron a realizar abortos pese a la reciente aprobación por parte del Parlamento de la Ley de interrupción voluntaria del embarazo, informaron hoy fuentes oficiales.

La nueva legislación permite la “objeción de conciencia” a los médicos y la “objeción de ideario” a las instituciones sanitarias para oponerse al aborto, pero estás últimas están obligadas a dar una solución a las mujeres afiliadas y garantizar que el procedimiento se haga en otro centro de salud.

“Es raro” y “vamos a averiguar lo que pasó” en el caso de Salto, donde los doce ginecólogos que residen en el departamento presentaron por escrito su objeción de conciencia, dijo a Efe Leticia Rieppi, directora de salud sexual y reproductiva del Ministerio de Salud Pública.

El secreto sobre la identidad del médico que se niega a participar en la interrupción del embarazo también está protegido por la nueva legislación.

El secreto sobre la identidad del médico que se niega a participar en la interrupción del embarazo también está protegido por la nueva legislación.

El departamento de Salto está ubicado en el noroeste del país y a unos 500 kilómetros de Montevideo.

Varias mujeres residentes en ese departamento se trasladaron a otro limítrofe o a la capital, con los gastos a cargo de las instituciones sanitarias a las que están afiliadas, para realizar la interrupción de su embarazo.

La experta participó el jueves en una videoconferencia con las autoridades sanitarias de los 19 departamentos para evaluar la situación después de un mes de presentada la reglamentación de la ley que permite el aborto.

Tras esa conferencia surgió la información de que todos los ginecólogos del departamento de Colonia también habían presentado a las autoridades su objeción de conciencia.

Sin embargo, “esa versión es incorrecta” y “hoy aclaramos la situación con las autoridades sanitarias de Colonia”, agregó Rieppi.

“Algunos médicos del departamento hicieron uso de la objeción de conciencia, pero otros no” señaló.

Las pacientes tendrán cinco días para la reflexión y luego de ratificar su voluntad

La responsable de salud sexual del MSP dijo que desde que se aprobó la ley “varias decenas” de mujeres iniciaron el trámite para someterse a un aborto y reconoció que han habido “algunas dificultades” para cumplir con la nueva reglamentación.

En cuanto a la objeción de ideario, Reppi dijo que fue tramitada por dos instituciones sanitarias de Montevideo, donde reside la mitad de los 3,3 millones de habitantes del país, vinculadas a la Iglesia católica y con filiales en el interior del país.

La nueva ley no legaliza técnicamente el aborto, sino que lo despenaliza siempre que se sigan ciertos procedimientos regulados por el Estado.

Todas las mujeres uruguayas y las extranjeras que acrediten un año de residencia en el país podrán solicitar que se les practique un aborto en cualquier centro público o privado, que están obligados a realizar la intervención o a garantizar que ésta se haga por terceros en casos de objeción de ideario.

La solicitud de la interrupción voluntaria del embarazo se hará hasta las 12 semanas de gestación, período que se amplía a 14 semanas en caso de violación y sin restricciones para el caso de malformaciones del feto o riesgo de vida para la madre.

Previamente, las pacientes deberán pasar por una comisión formada por un ginecólogo, un psicólogo y un asistente social que las asesorarán incluso sobre la posibilidad de culminar su embarazo y dar al niño en adopción.

Posteriormente, tendrán cinco días para la reflexión y luego de ratificar su voluntad se les practica el aborto “que es farmacológico” y siguiendo los criterios recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), agregó Rieppi.

A pesar de que hasta ahora estuvo penado por la ley, en el país cada año se realizan más de 30.000 abortos, según cifras oficiales, aunque la realidad podría doblar ese número, señalan organizaciones no gubernamentales.