Publicado el 22 de dic de 2012 11:23 am |

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Foto: AFP PHOTO / Daniel Bockwoldt

(México, 22 diciembre. Dpa) Al completarse el viernes el 13 baktun de la cuenta larga de 5.200 años del calendario maya, su contador retornó a cero, el mismo número de bienes con el que se quedaron las personas que vendieron sus pertenencias por creer en la falsa “profecía maya del fin del mundo”.

“Algunos de mis conocidos vendieron coches y sus casas porque pensaron que realmente se iba a acabar el mundo. Cuando se dieron cuenta que era sólo un cambio de era no pudieron hacer nada porque ya lo habían vendido”, contó a dpa el taxista de la ciudad de Mérida Irvin Estrella Góngora.

Los mayas dejaron documentada la culminación de la era en monumentos como la piedra 6 de Tortuguero, en la que sin embargo no hicieron referencia al fin del mundo, como lo interpretaron erróneamente otros grupos a nivel mundial.

“¡Y el mundo no se acabó!”, exclamó con ironía otro taxista de Mérida, que en la última semana se vio atiborrada de miles de turistas que llegaron para trasladarse a los sitios arqueológicos cercanos a recibir el cambio de era de los mayas.

El esperado acontecimiento inspiró hasta canciones como “Calendario Maya”, del puertorriqueño Obie Bermúdez, en la que invita a su pareja a hacer “una aventura y un viaje a la luna”.

La nueva falsa profecía se sumo a otras tantas que a lo largo de la historia se han difundido y ocasionado temor colectivo: supuestas visiones de Nostradamus, predicciones milenarias como las que se difundieron en el año 2000 o interpretaciones del libro del Apocalipsis de la Biblia engrosan la larga lista de las veces en las que el mundo se ha quedado esperando el fin del mundo.

El supuesto fin del mundo por la “profecía maya” hizo que algunos organizaran fiestas en Ucrania en construcciones que sirvieron como refugio en las guerras mundiales para protegerse ante una eventual catástrofe. En Francia las autoridades tuvieron que cerrar el acceso a la montaña de Bugarach para evitar eventuales contingencias ante los rumores de que cientos de personas irían a esperar que extraterrestres llegaran a salvar a los “elegidos” mientras que en China se detuvo a miles de personas que hablaron del supuesto fin del mundo.

“Los mayas nunca dijeron que se acabaría el mundo, pensaban que el mundo se iba a acabar cuando dios lo decida, nosotros los seres humanos no sabemos cuando va a pasar eso”, aseguró Maria Elena Mendez, que vende objetos de artesanía del sitio arqueológico de Chichén Itzá.

“Lo que se está dando ahora es sólo un cambio de era, que termina la de ellos y empieza la de nosotros sus descendientes”, agregó la mujer, a quien le causa gracia que aunque por sus venas corre sangre de descendencia maya en su nombre ya no queda rastro de ello.

Hoy, superada la expectación mundial del fin del mundo, los mexicanos y turistas pueden volver a disfrutar del sol en la playa.

En contraste con los muchos que creyeron que el mundo se iba acabar están los miles de personas que piensan que con el cambio de ciclo del calendario maya se va a dar un momento renovador con energía positiva para la humanidad.

“No pensamos que iba a acabar el mundo pero va a cambiar, todos los que están acá van a cambiar porque tenemos la idea de que el mundo va a cambiar. La energía del mundo está cambiando para que se dé ese cambio que necesitamos todos”, aseguró a dpa la turista estadounidense Carlie Corrado.

A juicio del escritor mexicano Homero Aridjis, más allá de la controversia alrededor de la supuesta profecía maya sobre el fin del mundo, que otros estudioso del calendario de esta civilización consideran se cumplirá el 23 de diciembre y no el 21 como se popularizó, lo que debe impactar “es la supervivencia de la cosmogonía maya en el imaginario popular contemporáneo”.

Si bien es cierto que la mayoría de los descendientes mayas mexicanos no celebraron el cambio de era como lo hicieron algunos grupos espirituales y esotéricos en los vestigios mayas de México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice, sí lo hicieron con discretas ceremonias en sus viviendas o acompañando actividades externas a su cultura.

“Apoyamos esto porque sentimos que es importante conservar nuestras tradiciones y que se conozca nuestra cultura”, dijo a dpa el abuelo maya Arturo Cen Dzul, de la comunidad de Cuncunul, en el estado de Yucatán, quien acompañó esta semana al grupo de trabajo espiritual Cuatlibalam, en las actividades que realizó en Chichén Itzá.

En palabras de los descendientes mayas de México, con el cambio de ciclo, como predijeron realmente sus ancestros y no como lo afirmó la falsa profecía, “quedó despejado el mito de la destrucción del mundo”. Al igual que los millones de turistas que viajaron a los sitios arqueológicos mayas para recargarse de energía, también ellos celebraron el cambio de ciclo.