Publicado el 26 de dic de 2012 9:36 am |

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Foto: REUTERS/Revolution Studios/Cubadebate / Archivo

(Managua. 26 de diciembre. dpa) – La prolongada enfermedad del presidente venezolano, Hugo Chávez, y las pocas noticias sobre su situación han aumentado la zozobra en Nicaragua, donde la actividad económica y el 80 por ciento del consumo de electricidad dependen del petróleo que Venezuela le envía a precio casi regalado desde hace casi seis años.

El cáncer que desde 2011 aqueja a Chávez, operado por cuarta vez en Cuba hace dos semanas, es tema de conversación frecuente entre periodistas y en las oficinas públicas del gobierno de Daniel Ortega, su amigo e incondicional aliado en Centroamérica.

También se habla de Chávez entre los productores de ganado y en los corrillos parlamentarios, donde los diputados oficialistas evaden el tema ante la prensa y los opositores barajan distintos escenarios ante la posibilidad de que el venezolano no pueda asumir un nuevo período presidencial el próximo 10 de enero.

“La enorme dependencia que Nicaragua tiene de Venezuela nos ha colocado en esta situación tan riesgosa”

“La enorme dependencia que Nicaragua tiene de Venezuela nos ha colocado en esta situación tan riesgosa”, comentó a dpa el legislador y ex vicecanciller Víctor Hugo Tinoco, jefe de bancada del minoritario y disidente Movimiento Renovador Sandinista.

Según el economista Néstor Avendaño, citado por el semanario político confidencial, la ayuda financiera de Chávez a Ortega -de la cual el Parlamento no conoce detalles- sumó 2.252 millones de dólares entre enero de 2007 y junio del 2012, equivalentes al 23 por ciento del PIB de este año.

El monto equivale además al 55 por ciento del saldo de la deuda pública externa y al 56 por ciento del saldo de la deuda privada externa, indicó el especialista con base en datos del Banco Central de Nicaragua (BCN).

Gracias al ahorro de 600 millones de dólares anuales que proporciona la ayuda venezolana, Nicaragua pudo cerrar este año con una estabilidad macroeconómica elogiada por el FMI y el Banco Mundial: las reservas internacionales brutas superan los 1.800 millones de dólares (2,3 veces el saldo de la base monetaria), la inflación se mantiene en un dígito y la devaluación de la moneda en un 5 por ciento anual.

Foto: DPA

Estos datos distan mucho de las cifras económicas que el segundo país más pobre de América, después de Haití, presentaba hasta que el ex guerrillero sandinista Ortega subió al poder y selló su alianza estratégica con Chávez.

Según analistas, de la ayuda venezolana dependen también los subsidios estatales al transporte y la tarifa eléctrica, así como emblemáticos programas sociales que han repuntado la popularidad de Ortega, reelegido en 2011 pese a que la Constitución le prohibía iniciar un tercer mandato presidencial.

Si bien el crudo y sus derivados comenzaron a llegar a Nicaragua a partir de su ingreso a la alianza ALBA, en Managua los comercializa un conglomerado de empresas mixtas privadas que operan bajo control de funcionarios muy cercanos a Ortega, entre ellos su fiel colaborador Francisco López, que es a la vez el director de la petrolera estatal Petronic.

“La enorme dependencia que Nicaragua tiene de Venezuela nos ha colocado en esta situación tan riesgosa”

Además del petróleo venezolano, que sostiene el 80 por ciento del sistema eléctrico de Nicaragua, el futuro de las exportaciones es otro motivo de preocupación en la nación centroamericana, que hoy tiene a Venezuela como su segundo socio comercial después de Estados Unidos.

Datos del gubernamental Centro de Trámites de las Exportaciones revelan que Nicaragua percibió 184,5 millones de dólares por las ventas de carne bovina a Venezuela en 2012, lo que equivale al 8 por ciento de las exportaciones totales del país este año. Además obtuvo más de 400 millones de dólares por las ventas de ganado en pie, leche, frijoles rojos, café, aceite, azúcar y madera, entre otros.

Para Felipe Argüello, directivo de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), este sector resentiría mucho si el mandatario venezolano fuese sustituido por alguien que no diera continuidad a los acuerdos económicos con Venezuela, que tampoco fueron divulgados públicamente y en detalle.

También quedaría en suspenso la de por sí lenta construcción de la refinería “El Supremo Sueño de Bolívar”, cuyo costo el propio Chávez calculó en 4.000 millones de dólares y en la que apenas se habrían invertido 100 millones hasta hoy.

Uno de los hombres de mayor confianza de Ortega, el asesor económico y ex comandante Bayardo Arce, admitió la posibilidad de la muerte del benefactor venezolano a causa del cáncer. No obstante, dijo “no tener dudas” de que si el sustituto de Chávez fuera el actual vicepresidente Nicolás Maduro, “mantendría la misma cooperación con Nicaragua”.

El tema ha dado trabajo a los caricaturistas en Managua, que lo mismo dibujan a Nicaragua como un trozo de papel atado al pie de Chávez en su lecho de enfermo o pintan el rostro del venezolano en un globo aerostático pinchado que cae a tierra, en cuya canasta viajan cinco “reyezuelos del siglo XXI”, en alusión a los presidentes del ALBA.

Tanto Ortega como su esposa y única portavoz oficial, Rosario Murillo, han mantenido silencio sobre la salud del gobernante venezolano, reiterando solamente que están “unidos en oración y en plegaria por nuestro querido compañero comandante presidente”.

Hace una semana, el gobierno organizó un festival de música y danza en la plaza de la revolución de Managua para rendir homenaje “al Libertador Chávez”, como lo llamó Daniel Ortega horas después de la intervención quirúrgica.

Sin embargo, periodistas allegados al gobierno de Managua y con acceso a información cubana clasificada comentan en privado que la situación del presidente Chávez “es muy grave” y su pronóstico es reservado porque “entra y sale del estado de coma sin poder estabilizarse plenamente”.

Por Gabriela Selser