Publicado el 01 de ene de 2013 7:30 am |

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Foto: AP Photo/J. Scott Applewhite / Archivo

(Caracas, 01 de enero. Noticias24) – El periodista Andrés Oppenheimer en su artículo de opinión publicado en El Nuevo Herald señala que “Roberta S. Jacobson, la jefa de asuntos latinoamerianos del Departamento de Estado, sostuvo una prolongada conversación telefónica con el vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el 21 de noviembre, donde hablaron de la posibilidad de restaurar sus respectivos embajadores”.

Asimismo, manifestó en el texto que el exembajador de EE UU, Roger Noriega, en un artículo publicado en la revista en internet del American Enterprise Institute “arremetió contra los “diplomáticos de carrera” del Departamento de Estado de Estados Unidos por supuestamente “legitimar un régimen narco-autoritario” en Venezuela”.

A continuación del artículo publicado completo de Andrés Oppenheimer:

Mientras que el anuncio de Venezuela de que el Presidente Hugo Chávez ha sufrido “nuevas complicaciones” en su batalla contra el cáncer ha generado grandes titulares, hay otro hecho que ha pasado casi inadvertido en el drama venezolano: las conversaciones de alto nivel entre Estados Unidos y Venezuela en preparación de una posible era post-Chavista ya habrían comenzado.

Funcionarios estadounidenses bien enterados me dicen que Roberta S. Jacobson, la jefa de asuntos latinoamerianos del Departamento de Estado, sostuvo una prolongada conversación telefónica con el vicepresidente de Venezuela y heredero designado por Chávez, Nicolás Maduro, el 21 de noviembre, donde los dos hablaron de la posibilidad de restaurar sus respectivos embajadores.

Las conversaciones, que fueron alentadas por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, comenzaron con un llamado estadounidense a la oficina de Maduro, preguntando si el vicepresidente aceptaría una llamada de Jacobson, dicen las fuentes. La respuesta fue positiva, y la conversación telefónica entre ambos altos funcionarios tuvo lugar poco después.

Cuando le pregunta Jacobson si es cierto que habló con Maduro hace pocas semanas, Jacobson respondio: “Sí. Siempre estamos interesados en tener una relación más productiva con Venezuela, empezando por la lucha contra el narcotráfico, y para tener una relación más productiva uno tiene que hablar con la gente”.

Los detalles de las conversaciones llegan mientras los informes de La Habana, donde Chávez se sometió recientemente a una cuarta cirugía contra el cáncer, indican que el mandatario está experimentando una lenta recuperación. Maduro dijo el domingo que Chávez sufrió “nuevas complicaciones” a partir de una infección respiratoria, y que la salud del mandatario seguia siendo “delicada”.

Las conversaciones tras bambalinas fueron reportadas originalmente el 12 de diciembre en una columna del columnista Nelson Bocaranda del diario El Universal, de Venezuela, y en un artículo del 14 de diciembre por el exembajador de EE UU, Roger Noriega, un republicano conservador, en la revista en internet del American Enterprise Institute.

Noriega se refirió a la conversación telefónica entre Jacobson y Maduro hacia el final de su artículo, y arremetió contra los “diplomáticos de carrera” del Departamento de Estado de Estados Unidos por supuestamente “legitimar un régimen narco-autoritario” en Venezuela.

Además, Noriega informó que el segundo de Jacobson, Kevin Whitaker, había tenido una conversación posterior con el alto diplomático venezolano Roy Chaderton. Funcionarios estadounidenses confirman que esta conversación tambien tuvo lugar.

En su artículo, Noriega instó al Congreso de EE UU a intervenir para detener las conversaciones, alegando que “un acercamiento incondicional podría socavar los esfuerzos para encausar a altos funcionarios (venezolanos) por sus crímenes relacionados con el narcotrafico”.

Sugiriendo que Washington no debería reconocer al sucesor de Chávez “hasta que prometa adoptar reformas democráticas”, Noriega advirtió que “los diplomáticos de carrera podrían lograr su deseo de normalizar las relaciones con Caracas, aunque esto confiera legitimidad a un régimen peligroso y antidemocrático en Venezuela”.


Por Andrés Oppenheimer

Con información de El Nuevo Herald