Publicado el 02 de ene de 2013 2:48 pm |

  comentarios

Foto: DPA

(Berlín, 2 de enero – Dpa).- Con más de 200.000 muertos en casi 50 años, el conflicto armado entre las guerrillas de izquierdas y los gobiernos que se sucedieron en Bogotá se ha convertido en uno de los más sangrientos de la historia de América Latina.

Si las Farc y el gobierno se ponen de acuerdo en cuestiones como el reparto de tierras, desarme o el futuro papel político de los rebeldes, 2013 podría ser el año de la paz. Y, con ello, finalizaría el último gran conflicto guerrillero del continente. Bajo el grito de “venceremos”, hombres y mujeres empuñaron las armas en muchos países para luchar contra dictaduras militares o gobiernos civiles de derechas. Sólo rara vez lograron derrocarlos; algunos guerrilleros hicieron más tarde carrera política, mientras que muchos movimientos quedaron en el pasado.

Exitoso en lo militar y modelo para casi todos los revolucionarios fue el Movimiento del 26 de julio en Cuba. A finales de 1956, una osada tropa liderada por Fidel Castro procedente de México irrumpió en el este de la isla para combatir al dictador Fulgencio Batista. Aunque apenas tenían esperanzas, los “barbudos” se impusieron, lograron cada vez más simpatizantes, vencieron al desmoralizado ejército de Batista y derrocaron al dictador el 1 de enero de 1959. Castro convirtió la isla caribeña en un régimen comunista de partido único que sobrevivió a la caída de la Unión Soviética. Cuando su salud se debilitó, nombró a su hermano Raúl jefe de Estado.

“Castro convirtió la isla caribeña en un régimen comunista de partido único que sobrevivió a la caída de la Unión Soviética”.

El ejemplo de Cuba inspiró decenas de movimientos guerrilleros cuyos nombres han quedado hoy en su mayoría olvidados. En 1979, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (Fsln) logró derrocar al dictador nicaragüense Anastasio Somoza. Tras años de mala gestión económica y una sangrienta guerra civil contra los antisandinistas apoyados por Estados Unidos, los sandinistas perdieron el poder en las elecciones de 1990. En 2006, lograron regresar tras una estrecha victoria de su líder, Daniel Ortega, en las presidenciales. Aunque la Constitución prohibía la reelección inmediata, Ortega volvió a ser elegido presidente en 2011, en unos comicios marcados por acusaciones masivas de fraude. Gracias a los petrodólares de su amigo venezolano Hugo Chávez, el mandatario ha impulsado políticas para combatir la pobreza, como la construcción de viviendas o subvenciones para el transporte y la energía.

Cuando los sandinistas entraron en Managua en 1979, los rebeldes del vecino El Salvador vieron cerca la victoria. Sin embargo, no fue así: una sangrienta guerra civil entre el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) y el ejército se prolongó durante más de una década. En 1992, el gobierno y la guerrilla acordaron la paz, y el Fmln se convirtió en un partido político. En 2009, ganaron por primera vez las elecciones presidenciales. El presidente Mauricio Funes, un ex periodista, ha logrado llevar a cabo algunas mejoras sociales, como ayudas a las familias más pobres, proyectos para promover la situación de las mujeres o apoyo a los pequeños agricultores.

Unos 7.000 kilómetros al suroeste de San Salvador, un ex guerrillero reside en el palacio presidencial de Montevideo. José Mujica pertenecía a la guerrilla uruguaya de los Tupamaros y pasó muchos años en prisión. Tras el fin de la dictadura militar, en 1985, la guerrilla se sumó a la alianza de izquierdas Frente Amplio y en 2010 Mujica se alzó con el poder en las elecciones. El ex tupamaro sigue viajando en un viejo Volkswagen y dona gran parte de su sueldo porque, según dice, no necesita para vivir más de lo que necesitaba antes de ser elegido.

Ninguna oportunidad de emprender una carrera como civil tuvo, en cambio, el peruano Abimael Guzmán, antaño líder del temido Sendero Luminoso. Desde hace 20 años cumple prisión y está previsto que pase el resto de sus días entre rejas. Sus modelos fueron Mao y Pol Pot y su movimiento rebelde está considerado el más cruel del mundo occidental. De él apenas quedan hoy restos desperdigados, vinculados al comercio de drogas.

“En México apareció un movimiento guerrillero hasta entonces desconocido: los zapatistas”.

Coincidiendo con la caída de Sendero y el acuerdo de paz en El Salvador, en México apareció un movimiento guerrillero hasta entonces desconocido: los zapatistas. En la mañana del 1 de enero de 1994, ocuparon varias sedes municipales del estado de Chiapas y exigieron el fin de la discriminación de la población indígena. Su líder, el carismático Subcomandante Marcos, apostó por el poder de la palabra e invitó a críticos antiglobalización de todo el mundo al “Primer Encuentro Intergaláctico contra el Neoliberalismo y por la Humanidad” en la Selva Lacandona de Chiapas. Después de un largo silencio, el Subcomandante Marcos reapareció recientemente para anunciar nuevas iniciativas de protesta “civiles” y “pacíficas”.

En Brasil, el país más grande de América Latina, una ex guerrillera consiguió llegar a la jefatura del Estado. Dilma Rousseff, de 65 años, fue miembro de varios movimientos de resistencia durante la dictadura militar; en 1970 fue detenida, torturada y estuvo presa dos años. Como candidata del Partido de los Trabajadores, ganó las elecciones presidenciales de 2010 y gobierna en uno de los grandes países emergentes del mundo. Menos feliz fue, sin embargo, la carrera de su compañero de partido José Dirceu. El ex guerrillero fue jefe del gabinete durante la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva, pero en noviembre fue condenado a diez años de cárcel por corrupción.

Por Klaus Blume

Foto: DPA