Publicado el 05 de ene de 2013 8:29 am |

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Foto: AFP PHOTO / FRANCK FIFE

(Lima, 5 de enero. AFP) - La 34 edición del rally Dakar que parte este sábado desde Lima, Perú, tiene un mayor número de participantes que la anterior (459 contra 449) y al parecer no sufre la crisis financiera internacional pese a los altos costos para pilotos y equipos.

De acuerdo a Etienne Lavigne, el director de la prueba, este aumento en la participación es “único en el mundo del deporte, teniendo en cuenta la crisis económico financiera mundial”.

Doble competición de carácter profesional y amateur, los participantes de segunda categoría (2/3 del total de competidores) y en particular los motociclistas son el “proletariado” del rally.

Ellos mantienen vivo el sueño de todo el mundo y a menudo deben desangrarse económicamente para llegar a la línea de partida.

Para los motociclistas, que además deben asegurarse la asistencia durante la prueba, el costo de la inscripción es de 19.300 dólares, al tiempo que un motor adaptado para la carrera puede costar 30.000 dólares.

La asistencia técnica y mecánica les puede costar entre 25.000 y 40.000 dólares adicionales, muchas veces solventados con los patrocinadores que puedan conseguir.

Un salto muy caro

Foto: AFP PHOTO / FRANCK FIFE

Pasar de las dos a las cuatro ruedas (excepto los cuatriciclos donde los costos son menores que los de las motos) equivale como mínimo a duplicar el presupuesto.

La inscripción supera los 30.000 dólares por cada vehículo, incluyendo piloto y copiloto.

Pero es en los motores donde se nota la diferencia, ya que se alcanzan sumas astronómicas para los impulsores más sofisticados y de mejor rendimiento.

El automóvil -preparado y puesto a punto para cumplir con las reglas técnicas- es muchas veces alquilado ya con la asistencia, por una cifra cercana a los 130.000 dólares.

Los más afortunados adquieren el vehículo en casa de un constructor, donde tendrán que desembolsar al menos unos 450.000 dólares para rodar en las arenas del desierto sudamericano.

Resta un pequeño puñado de “super ricos”, como el catarí Nasser Al-Attiyah, que hizo construir y preparar dos buggies al estilo Baja California (el segundo es conducido por el campeón español Carlos Sainz) para la edición 2013.

Se trata de una inversión de varios millones de dólares de parte del vencedor de la edición 2011.

En cuanto a los constructores como Mini, que en esta edición participa con seis autos, el costo es parte de un presupuesto anual de la marca, cuyo importe es confidencial.

El Dakar parte este sábado desde Lima en la primera de las 14 etapas que conducirán a los competidores hacia Chile, a través de los Andes hacia Argentina y luego otra vez a territorio chileno para finalizar el 19 de enero en Santiago.

El 20 se efectuará la ceremonia de premiación en el centro de la ciudad, frente al presidencial Palacio de La Moneda.

Perú tendrá cinco etapas, Argentina cuatro y Chile dos, en tanto otras tres serán transfronterizas.

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Foto: AFP jh/es