Publicado el 13 de ene de 2013 5:16 pm |

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Foto: elconfidencial.com

(Caracas, 13 de enero. Noticias24) – El mapa que acaba de cumplir cinco siglos, retrata la costa de América con una precisión de satélite y llega hasta la Antártida. El Mapa de Piri Reis, dibujado en 1513 por el almirante otomano que lleva su nombre, es un hito de la cartografía pero también una fuente de incógnitas que trae de cabeza a cartógrafos e historiadores desde que se redescubrió, polvoriento y olvidado, durante la reforma del Palacio de Topkapi de Estambul en 1929.

Los conspiranoicos que se preguntan cómo pudo Reis conocer los contornos del litoral caribeño con semejante precisión cuando solo un grupo de europeos los habían pisado. Y cómo podía saber siquiera de la existencia del continente polar austral, cuyo descubrimiento oficial tuvo lugar en el siglo XIX.

Pero los años pasan desde la aparición del enigmático mapa sin que, de momento, nadie haya podido probar su falsedad o que pertenezca siquiera a una época distinta al siglo XVI. Por el contrario, cada vez parece más probable que el virtuoso cartógrafo otomano contase en su confección, como él mismo presumió, con la ayuda indirecta de un nombre propio cuya solvencia en la materia, ahora sí, nadie pone en duda, se trata de Cristóbal Colón.

En 1501, nueve años después del descubrimiento de América, el corsario Kemal Reis, capitán de la flota otomana, abordó siete naves españolas en el Mediterráneo y descubrió, tras interrogar a sus tripulantes, que uno de ellos había viajado y regresado del Nuevo Mundo con Colón. Kemal hizo al hombre su esclavo y se lo envió a su sobrino Piri, también capitán de nave y cartógrafo.

Desvelando el misterio de Colón

El Mapa de Reis y su Libro de las Materias Marinas pueden tener mucho que decir sobre la biografía de Cristóbal Colón, cuyas andanzas se desconocen hasta poco antes de su descubrimiento. El otomano incluso explicó que, según su cautivo prisionero español, Colón habría sabido de la existencia del continente occidental antes de viajar a él gracias a un libro del que disponía (del tiempo de Alejandro Magno”, según el propio Reis), lo que contradice alguna de las teorías más consolidadas en la actualidad sobre el conocimiento que el descubridor tenía de América antes de llegar allí. Entre otras, se ha especulado con que dispusiera de unas cartas de navegación portuguesas en las que ya aparecía el continente e incluso con que hubiera conocido en persona a un hipotético marinero europeo que habría llegado a pisar el Nuevo Mundo antes, que algunos identifican con un español llamado Alonso Sánchez de Huelva y otros denominan convencionalmente el prenauta.

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El enigma antártico

Aunque aparece como una prolongación errónea del Cono Sur, Reis dibujó con claridad la Tierra de la Reina Maud, en la zona oriental del continente polar, y algunas de las bahías y cabos adyacentes. De ser cierta esta interpretación del documento (la más aceptada entre los expertos, aunque otra proponga que el mapa solo representa las latitudes tropicales de América), implicaría que alguien visitó aquellas costas antes del 1500 y se detuvo el tiempo suficiente como para trazar mapas de sus litorales. Es lo que sostienen autoridades como el cartógrafo estadounidense Arlington Mallery después de estudiar reproducciones del documento, aunque es una explicación que plantea incógnitas aún más acuciantes. Para empezar, quién fue este misterioso explorador primordial y cuándo acometió su hazaña.

Otra teoría, sin duda una de las más aventuradas, sostiene que las costas que Reis pintó al sur del planeta son, en efecto, las del continente antártico, y que si carecen de la precisión que observamos en el Caribe es por una razón simple: se trata de las costas reales de la Antártida, no de las que recorta en el océano su casquete polar. O bien su autor trazó un mapa especulativo de las tierras bajo el hielo (y ya no se trataría solo de un hipotético explorador primigenio, sino también de un visionario adelantado a su tiempo) o bien la Antártida pudo presentar ese aspecto hace poco tiempo. Es lo que sostiene el científico estadounidense Charles Hapgood, que enunció la hipótesis del deslizamiento polar. Él cree que la ubicación de los polos y del eje de rotación terrestre cambian frecuente y violentamente, provocando deshielos y congelaciones súbitas y presenta el Mapa de Reis como prueba de su teoría.

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Con información de elconfidencial.com.