Publicado el 16 de ene de 2013 3:57 pm |

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Foto: Michael Reynolds / EFE

(Washington, 16 de enero – Reuters).- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, propuso el miércoles una nueva prohibición sobre armas de asalto y revisiones de antecedentes más estrictas para los compradores de armas, en un paquete de propuestas para reducir la violencia armada tras la matanza de 20 niños y seis adultos en una escuela de Connecticut el mes pasado.

Obama dio a conocer un amplio plan de acciones ejecutivas y legislativas para controlar la violencia con armas de fuego y planteó un feroz enfrentamiento con los grupos de presión estadounidenses y quienes los respaldan en el Congreso, que se espera que se resistan a las medidas que ven como un atropello a sus derechos a portar armas.

Se trata del mayor impulso al control de armas en décadas.

El mandatario presentó su agenda en la Casa Blanca, en un evento al que asistieron familiares de algunos de los 20 niños de primer grado que fueron asesinados en la escuela primaria Sandy Hook el 14 de diciembre.

“No podemos postergar más esto”, dijo Obama, comprometiéndose a usar “todo el peso de su cargo” para convertir sus propuestas en realidad. “El Congreso debe actuar rápido”, agregó el presidente.

Hasta ahora, Obama había hecho poco por controlar la cultura de las armas en Estados Unidos. Pero a sólo días de comenzar su segundo mandato, parece decidido a defender el control de armas con un esfuerzo concertado por promulgar leyes más estrictas y otras medidas par a evitar nuevas masacres como la de Newtown.

Las propuestas surgieron tras una revisión liderada durante un mes por el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, quien entregó sus recomendaciones a Obama luego de una serie de reuniones con representantes de las industrias de las armas y del entretenimiento efectuadas a pedido del presidente.

El plan presentado por Obama pide al Congreso que renueve una prohibición a la venta de armas de asalto tras su expiración en el 2004, que se establezca un control de los antecedentes penales de todos los compradores, y solicita una nueva ley federal sobre tráfico de armas, que muchos alcaldes consideran vital para mantener las armas alejadas de las calles.

El presidente también anunció 23 medidas que pretende tomar inmediatamente sin aprobación del Congreso. Entre ellas, mejorar el sistema existente de control de antecedentes, levantar la veda a la investigación federal sobre violencia armada, poner más asesores en las escuelas y mejorar el acceso a servicios de salud mental.

Batalla por las armas de asalto

La pieza políticamente más polémica del paquete presentado por Obama es el pedido del mandatario de la renovación de la prohibición sobre las armas de asalto de tipo militar, una medida a la que se espera que se oponga la oposición republicana, que controla la Cámara de Representantes.

El atacante de Newtown, el joven de 20 años Adam Lanza, usó un rifle de asalto Bushmaster AR-15 para dispararle a sus víctimas, muchas de las cuales tenían apenas 6 ó 7 años, antes de suicidarse.

Este anuncio de Obama establece una confrontación directa con la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por su sigla en inglés), un poderoso grupo de presión que lanzó una campaña publicitaria contra el control de armas y desplegó a sus representantes con fuerza en el Capitolio.

La NRA, que afirma tener cerca de 4 millones de miembros, acusó a Obama en un anuncio por televisión de ser “sólo otro hipócrita elitista” por aceptar protección del Servicio Secreto para sus dos hijas pero rechazar la propuesta del grupo de colocar a guardias armados en todas las escuelas.

Mientras anunciaba las nuevas medidas, Obama estuvo rodeado de niños de todo el país seleccionados de entre aquellos que le habían enviado cartas manifestando su preocupación por la violencia armada y la seguridad escolar.

“Deberíamos aprender de lo que pasó en Sandy Hook. Me siento realmente muy mal”, escribió un niño según un extracto que Obama leyó desde su atril.

La restricción a las armas es un tema que provoca divisiones en Estados Unidos, país que protege constitucionalmente el derecho de los ciudadanos a portarlas.

Pero los sondeos muestran que el sentimiento público ha cambiado en favor de aumentar las medidas de control de armas luego del tiroteo en Newtown, y Obama espera sacar provecho mientras hay una suerte de reclamo por acción en Washington.

No obstante, la Casa Blanca sabe que el reloj está corriendo. El patrón usual luego de las tragedias ligadas con tiroteos señala que el recuerdo del evento suele evaporarse rápido, lo que complica la aplicación de cambios duraderos en el control de armas.

Obama reconoció los desafíos políticos que implica el plan, pero dejó en claro que está preparado para enfrentarse con la NRA, a pesar del amplio apoyo con que cuenta el grupo entre los republicanos y cierto respaldo entre los propios demócratas.

El presidente instó a los legisladores a pensar más en la seguridad de los niños en edad escolar que en intentar que el grupo de presión les ponga una excelente nota por respaldar su campaña contraria al control de armas.

El programa de Obama parece ser cauteloso en cuanto a si las películas y videojuegos violentos contribuyen a la violencia armada, lo que podría generar problemas en relación con la libertad de expresión.

Un importante funcionario de la administración dijo, no obstante, que Obama pediría unos 10 millones de dólares para que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por su sigla en inglés) estudien las causas de la violencia armada, incluida cualquier relación posible con los videojuegos y las imágenes mediáticas.

Foto: Michael Reynolds / EFE
Foto: Michael Reynolds / EFE
Foto: Michael Reynolds / EFE