Publicado el 20 de ene de 2013 11:05 am |

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Foto: MANDEL NGAN / AFP

(Berlín/Madrid, 20 de enero. DPA) ¿Será ahora todo mejor? ¿Tiene el ciclismo alguna oportunidad de evitar la catarsis después de la confesión de Lance Armstrong? Ex ciclistas, jueces y científicos son escépticos sobre si la revelación del estadounidense logrará devolver la credibilidad al ciclismo.

El experto en materia antidoping Fritz Sörgel tiene poca esperanza, y pinta un panorama sombrío después de la esperada confesión del ex ganador de siete Tour de France.

“La siguiente generación va a dar un nuevo paso hacia adelante, el ‘Super-Lance’ es, por decirlo de algún modo, la consecuencia”, señaló a la agencia dpa Sörgel.

El escándalo en torno al equipo Festina en 1998 mostró que el lema de los protagonistas era que “en el futuro había que hacerlo de otra manera”, sostuvo Sörgel.

“La respuesta fue Armstrong con su conducta”.

El escándalo en torno al equipo Festina en 1998 mostró que el lema de los protagonistas era que “en el futuro había que hacerlo de otra manera”

Los fallos estaban en el sistema. El ciclismo está dirigido por la Unión Ciclista Internacional (UCI), “una especie de república bananera” según criticó en el Mundial el presidente de la federación de Luxemburgo, Jean Regenwetter.

El máximo dirigente del ente internacional, Pat McQuaid, y su predecesor, Hein Verbruggen, fueron acusados de corrupción y connivencia. Sin embargo, Armstrong no habló de ningún encubrimiento en su entrevista con Oprah Winfrey.

El juez italiano Benedetto Roberti duda que el ciclismo haya dado pasos contra el doping en la dirección correcta, especialmente después de que se hiciera público el doping sistemático de Armstrong.

Roberti, juez del caso de doping en torno al médico italiano Michele Ferrari, ex preparador de Armstrong, mostró su preocupación en la revista “Tuttobici”.

Nada cambió. No es verdad que la situación haya mejorado en los últimos años. Vi cosas que no se pueden imaginar”, dijo alarmado el juez.

Igual de escéptico que Roberti es el ex ciclista y periodista Paul Kimmage, un crítico de Armstrong que denunció a McQuaid.

Kimmage incluso tenía dudas sobre la limpieza de la victoria de Bradley Wiggins, un corredor de la era post-Armstrong, en el Tour 2012.

“No conozco a nadie que pueda decir que se trata de una victoria totalmente convincente”, señaló Kimmage en un entrevista con el “Frankfurter Allgemeinen Zeitung”.

El ex corredor comparó la estructura y la estrategia del equipo del primer británico en ganar un Tour, con el US Postal de Armstrong.

A pesar de todo, aún hay gente con esperanza, como los alemanes Tony Martin, André Greipel, Marcel Kittel y John Degenkolb, que condenaron públicamente las prácticas dopantes de Armstrong.

“Antes, a los que querían hablar de limpieza les silenciaba la mayoría; ahora, son los que quieren hablar de doping los que no se atreven, les callamos la mayoría”

Kittel señaló incluso que hará público su descontento por la vuelta del español Alberto Contador, sancionado en 2012 con dos años por doping con clembuterol.

Sin embargo, el experto Sörgel no cree que vaya a haber un cambio de mentalidad en el ciclismo.

“Vamos a esperar a ver si el señor Kittel no cambia tan rápidamente de opinión”, señaló el científico al referirse a varias visitas del sprinter alemán al médico Andreas Franke, investigado por supuestas prácticas dopantes.

Pero no todo son voces en contra del “nuevo ciclismo”. También hay corredores que hablan de un deporte más limpio que a comienzos de siglo.

“Antes, a los que querían hablar de limpieza les silenciaba la mayoría; ahora, son los que quieren hablar de doping los que no se atreven, les callamos la mayoría”, aseguró el veterano ciclista español Juanma Gárate al diario “El País”.

David Millar, que también confesó haberse dopado tras ser descubierto y se ve como un estandarte contra el doping, lamentó esta semana en Madrid los efectos del “caso Armstrong“.

“Habiendo ganado este año limpios (Ryder) Hesjedal, (Bradley) Wiggins y (Alberto) Contador, Giro, Tour y Vuelta, tres limpios quizás por primera vez, mucha gente no se va a creer ese logro”.

“Necesitamos otros 10 años para que la gente crea limpios a los campeones”, agregó el británico. Sólo el tiempo dirá si la confesión de Armstrong benefició o no al deporte de la bicicleta.

Por Andreas Zellmer y Manuel Schwarz (dpa)