Publicado el 23 de ene de 2013 3:26 pm |

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(Bamako, 23 de enero. AFP) Las acusaciones contra soldados malienses de cometer exacciones en el oeste y centro de Mali se multiplican al treceavo día de la intervención militar francesa contra los grupos islamistas armados que controlan el norte del país.

La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) acusó el miércoles a los soldados del ejército malí de haber perpetrado “una serie de ejecuciones sumarias” en el oeste y el centro de Malí y reclama la creación “inmediata” de una comisión de investigación independiente.

Al menos 11 personas fueron ejecutadas en Sevare (650 km al noreste de Bamako), en el campamento militar del ejército mali, detalló la organización no gubernamental que investiga desde hace varios días sobre estos casos que hasta ahora no podía confirmar.

“Obtuvimos testimonios concordantes de fuentes locales y tenemos las identidades de once víctimas”, afirmó Florent Geel, responsable de Africa de la FIDH, que se encuentra en Malí.

Trece días después del comienzo de la intervención francesa que frenó el avance de los grupos islamistas hacia el sur, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, saludó la “valiente” intervención francesa en Mali, pero reiteró su temor sobre el impacto de la operación en los civiles y los derechos humanos.

Francia asegura que no tiene “ningún indicio” sobre abusos contra la comunidad tuareg y árabe por parte de las fuerzas malienses, al contrario de algunas revelaciones de la prensa.

El ministro de Defensa, Jean-Yves Le Drian, pidió este miércoles al mando militar malí que tenga “extrema vigilancia” ante los riesgos de exacciones ya que su “honor está en juego”.

En Bamako, el jefe de estado mayor de las Fuerzas Armadas malienses, prometió el martes que “cualquier soldado que cometa abusos contra la población civil será juzgado por un tribunal militar”.

Este miércoles los soldados franceses y malienses empezaron a retirar las minas de las ciudades recientemente conquistadas en Mali y a evacuar hacia Bamako las armas y municiones abandonadas por los insurgentes islamistas.

Las tropas de ambos países buscaban armas en Diabali (400 km al noreste da Bamako), una localidad retomada el lunes de manos de los islamistas por el ejército maliense con apoyo de tropas francesas.

Más de 2.300 soldados franceses ya están desplegados en Mali, cifra que va a aumentar, en particular desde que París obtuvo el lunes la ayuda de Estados Unidos para el transporte de tropas y material desde Francia hacia Africa del oeste.

En paralelo, las primeras unidades de la Misión Internacional de Apoyo a Mali (MISMA) “comenzaron” a movilizarse en dirección del centro del país, anunció el jefe de la diplomacia francesa, Laurent Fabius.

La MISMA sumaba este miércoles en Bamako unos 1.600 hombres operacionales de una tropa prometida de unos 5.800 militares.

En tanto, el presidente de la Unión Africana y dirigente de Benín, Thomas Boni Yayi, pidió una vez más el miércoles en Berlín la implicación en el conflicto de todos los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Pero la canciller Angela Merkel excluyó nuevamente el envío de soldados alemanes a Mali.

En Moscú, el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, aclaró que Rusia no había propuesto oficialmente a Francia contribuir al transporte de tropas hacia Mali y se limitó a ponerse en contacto con empresas privadas rusas.

Por otra parte Japón, aún conmocionado por la muerte de siete japoneses en el ataque contra una planta de gas en Argelia llevado a cabo por islamistas que dijeron actuar en represalia por la guerra en Mali, decidió el miércoles cerrar temporalmente su embajada en Bamako por la “degradación de las condiciones de seguridad”, según un comunicado del ministerio de Exteriores.

Por Serge Daniel/ AFP