Publicado el 25 de ene de 2013 3:29 pm |

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Video: EFE, 25 de enero de 2013

(San Salvador, 24 de enero. EFE).- Los quintillizos salvadoreños que nacieron en 1995 han cumplido 18 años a pesar de que en su día nadie apostaba porque sobrevivieran, y ahora, alcanzada la mayoría de edad legal, esperan trabajar e ir a la universidad.

“Pensé que no se iban a criar, pensé en un momento que se iban a morir; dos de ellos estuvieron al borde de la muerte”, recordó a Efe el padre de los quintillizos, José Abel del Cid, quien los acompañó el miércoles a tramitar el Documento Único de Identidad ante el Registro Nacional de las Personas Naturales de El Salvador.

Después de sus primeros días de vida, según se informó en aquel entonces en medio del revuelo y el gran impacto mediático que supuso su nacimiento, algunos de los quintillizos salvadoreños permanecieron hospitalizados a causa del bajo peso que presentaban o de los problemas bronquiales y estomacales que padecían.

Ahora, tras graduarse de secundaria a finales de 2012 y a pesar de las dificultades económicas, “esperamos que ellos trabajen y, al trabajar ellos, las cosas salgan diferentes, (y) puedan pagar la universidad de su preferencia”, añadió Del Cid.

Thelma Estefanie, Irvin Norberto, Cristian Israel, Edwin Oswaldo y Milton Oliver del Cid Flores cumplieron 18 años el pasado sábado, ocasión que celebraron con “una fiesta de acuerdo a nuestras posibilidades”, apuntó el padre.

Los quintillizos nacieron prematuramente el 19 de enero de 1995 en el estatal Hospital de Maternidad de San Salvador, tras unas 32 semanas de gestación, en lo que en ese entonces fue considerado como el primer parto quíntuple registrado en El Salvador.

Foto: EFE/Roberto Escobar

El padre relató que él trabajaba como guardia en el centro penal de San Vicente (centro), con un salario mensual de casi 200 dólares, pero luego mejoró sus ingresos con un empleo en el Órgano Judicial.

Añadió que, después del nacimiento de la hija mayor, que ahora vive en Estados Unidos, su esposa, Gladys Flores, “no podía volver a salir embarazada”, por lo que se sometió a un tratamiento de fertilidad en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social y el resultado fueron los quintillizos.

“No esperábamos los cinco, sino uno o dos, pero uno no decide en estos casos, sino que Dios; yo pensé que no se iban a criar”, comentó.

Explicó que los cinco “son diferentes”, tienen “una personalidad distinta”, pues “cada quien tenía su placenta y su bolsa” en el vientre de la madre, aunque están muy unidos y comparten las amistades.

“La niña se parece a mi mamá, el segundo niño a mi esposa, el tercero a mí, el cuarto a mi suegro y el quinto se parece a mi papá”

La primera en nacer fue Thelma Estefanie; le siguieron, cada dos minutos, Irvin Norberto, Cristian Israel y Edwin Oswaldo, y por último Milton Oliver, que tardó cinco minutos en nacer, recordó José Abel.

Sobre sus fisonomías, puntualizó: “La niña se parece a mi mamá, el segundo niño a mi esposa, el tercero a mí, el cuarto a mi suegro y el quinto se parece a mi papá”.

Elogió a su esposa, que es ama de casa, porque “el sacrificio de ella ha sido difícil, pero gracias a Dios hemos salido adelante”.

“No ha estado tan fácil esto. Había que dar cinco pachas (biberones) cada dos horas por 24 horas; no era fácil cambiar un pañal y después volver a cambiar otro”, comentó José Abel al recordar las tareas elementales de la crianza de los niños.

Los cinco fueron juntos a la escuela, pero ahora se enfrentan a la probabilidad de separarse para ir a la universidad.

Thelma Estefanie dijo a Efe que ella quiere estudiar idiomas; Irvin Norberto, odontología; Cristian Israel, matemáticas; Edwin Oswaldo, ingeniería industrial, y Milton Oliver, ciencias jurídicas.

La joven reconoció que, aunque hasta ahora nunca se han separado, “en el futuro cada quien se va a casar, va a tener su familia, un hogar”, por lo que tratarán de “estar unidos siempre de alguna manera”.

El padre de los quintillizos dijo esperar el apoyo del Gobierno y de empresas privadas para que sus hijos puedan trabajar e ir a la universidad, pues la familia no tiene capacidad económica para sufragar sus estudios.