Publicado el 30 de ene de 2013 4:38 pm |

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Foto: Reuters

(EE UU, 30 de enero. AFP) – Dos años después que un balazo le atravesara la cabeza, la exdiputada Gabrielle Giffords volvió ante el Congreso de Estados Unidos. Con grandes dificultades para articular, tuvo suficiente claridad como para conminar a sus excolegas a ser “valientes” para frenar la epidemia de violencia armada.

Recibida por una sala repleta y en silencio, Giffords pronunció este miércoles una corta declaración durante la primera audiencia parlamentaria sobre las armas de fuego, convocada luego de la masacre de 26 personas, entre ellas 20 niños, en una escuela de Connecticut (noreste) el 14 de diciembre.

“Hablar me es difícil, pero debo decir algo importante”, comenzó la exdiputada demócrata, quien tiene problemas de articulación como consecuencia del balazo que recibió en enero de 2011 durante un acto público y que le ha dejado graves secuelas físicas. Su brazo derecho parece paralizado, y su marido, el exastronauta Mark Kelly, debe sostenerle el izquierdo para que pueda llegar a su asiento.

“La violencia es un gran problema, demasiados niños mueren, demasiados niños”, dijo, antes de agregar mirando a los senadores: “debemos hacer algo”.

“Tenemos que actuar. Sean valientes, sean valientes. Tengan audacia, valentía, los estadounidenses cuentan con ustedes”, dijo Giffords, apretando el puño y levantando la voz.

El director ejecutivo del poderoso lobby de las armas, la Asociación Nacional del Rifle (NRA), Wayne LaPierre, declaró también este miércoles ante el Congreso, llamando a “rodear a los niños de una cobertura de seguridad” con la instalación de guardias de seguridad armados en las escuelas.

LaPierre, que dirige la NRA desde hace 20 años, es un veterano de las audiencias parlamentarias.

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“Contenta de volverlo a ver”, le lanzó irónica Dianne Feinstein, la demócrata detestada por los conservadores, luego que en 1994 lograra hacer aprobar una ley que prohibió la venta de armas de asalto por diez años.

Feinstein intenta actualmente volver a implantar esa prohibición, pero numerosos parlamentarios dudan de su eficacia. Son pocos, en efecto, los estudios que han logrado demostrar la eficacia o la ineficacia de una medida de ese tipo sobre la criminalidad armada en general.

“No se puede vivir en una sociedad totalmente armada”

LaPierre insistió ante el Congreso con el argumento más fuerte del lobby de las armas: la prohibición de los rifles de asalto no impide a un criminal o a un loco conseguirlos y usarlos.

“No se puede vivir en una sociedad totalmente armada”, le respondió Feinstein. “¿Qué van a hacer? ¿Poner guardias armados también en los cines, en las empresas?”

Interrogado por otro demócrata, LaPierre no pudo evitar entrar en un tema en el que el principio no quería ingresar, y debió admitir que la NRA estaba efectivamente en contra de que se controlara la identidad y los antecedentes judiciales de todo aquel que compre un arma.

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En la actualidad, la ley federal obliga sólo a los armeros a consultar el fichero central del FBI. Sin embargo, el 40% de las armas se adquieren en ferias o en operaciones informales, generando un enorme vacío legal que una gran parte de estadounidenses querría llenar. Algunos estados lo han hecho, pero no todos.

Las propuestas inspiradas en leyes restrictivas que rigen en ciertos estados no faltan: castigar a quienes adquieren armas para terceros, prohibir el tráfico entre estados y prohibir los cargadores de alta capacidad -similares a los utilizados por el joven Jared Lee Loughner en enero de 2011 en Arizona, cuando mató a 6 personas en sólo 15 segundos tras haber tirado 33 balas-, entre otras.

Si Loughner hubiera tenido sólo un cargador de 10 balas “Christina-Taylor Green hoy estaría viva”, imagina Mark Kelly, evocando a la niña de 9 años muerta por la bala número 13 disparada por el asesino.

Pero el republicano Lindsey Graham prefirió contar otra historia, la de una madre de familia sitiada en su casa que sólo contaba con una pistola de seis balas para defenderse. “En ciertas circunstancias, un fusil AR-15 es perfectamente lógico”, dijo.

Poco después que Gliffords hablara ante el Congreso, cinco personas resultaron heridas en un edificio de oficinas en Phoenix, Arizona, por disparos de un tirador. Este miércoles, además, la Casa Blanca lamentó el asesinato en Chicago el pasado martes de una joven de 15 años que actuó en la investidura del presidente Barack Obama, quien aparentemente fue baleada debido a un error del tirador, que la confundió a ella y un grupo de amigos con los integrantes de una pandilla.

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