Publicado el 03 de feb de 2013 12:59 pm |

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Foto: EFE/Andrés Cristaldo

(Asunción, 03 de febrero. AFP) Preso en una cárcel militar, condenado por intentonas golpistas y otros procesos penales, Lino Oviedo, muerto el domingo al caer su helicóptero, fue un caudillo que irrumpió en el escenario político paraguayo en 1996, siete años después de derrocar al dictador Alfredo Stroessner (1954/89).

El exjefe del Ejército, de 69 años, de orígenes campesinos, fue el hombre que intimó personalmente la rendición al exdictador el 3 de febrero de 1989 -hace exactamente 24 años- y provocar la caída de su régimen de 35 años de poder omnímodo.

El respeto que se granjeó por ese hecho lo marcó como un hombre temible que lo llevó a realizar una carrera meteórica de coronel a jefe del Ejército, hasta llegar a candidato a presidente por el partido Colorado -hoy en la oposición- en las elecciones de 1998.

El exjefe del Ejército fue el hombre que intimó personalmente la rendición al exdictador el 3 de febrero de 1989

En esos comicios figuraba al frente en los sondeos, pero dos meses antes de las elecciones, su adversario político, el entonces presidente Juan Carlos Wasmosy (1993/98) lo acusó de intento de golpe en 1996 y una corte marcial lo condenó a 10 años de prisión.

Desde entonces, el actual candidato por el partido Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace), un desprendimiento del partido Colorado gubernamental desde 2003, alternó su vida entre la cárcel, el poder y el exilio.

Con Oviedo preso y bajo el lema “Cubas al gobierno, Oviedo al poder”, Raúl Cubas, su compañero de fórmula triunfó en los comicios de 1998 con 54% de los votos.

Foto: EFE/Andrés Cristaldo

Cubas liberó a su mentor político al asumir el poder, pero Oviedo fue enviado nuevamente a la cárcel el 24 de marzo de 1999, un día después de la muerte en un atentado del vicepresidente Luis María Argaña.

El 28 de marzo de 1999, Cubas fue derrocado y acusado junto a Oviedo por la muerte de Argaña y de 7 manifestantes antigubernistas.

Ambos se refugiaron en Brasil y Argentina, respectivamente, donde recibieron asilo político.

El 9 de diciembre de 1999, un par de días antes de la asunción presidencial de Fernando de la Rúa, quien había prometió expulsar a Oviedo de Argentina durante su campaña electoral, Oviedo huyó de ese país. Reapareció en junio de 2000 en Foz de Iguazú, Brasil, donde fue capturado por la policía brasileña.

El 29 de junio de 2004 regresó voluntariamente a Paraguay y fue detenido en el aeropuerto internacional de Asunción

El Tribunal Supremo de Brasil rechazó el pedido de Asunción de extraditarlo a Paraguay y lo liberó 18 meses más tarde tras calificar su caso como “persecución política disfrazada”.

El 29 de junio de 2004 regresó voluntariamente a Paraguay y fue detenido en el aeropuerto internacional de Asunción. El 6 de setiembre de 2007 fue liberado de prisión luego de que una corte militar confirmara el fallo del tribunal brasileño, de que Oviedo fue víctima de persecución política.

La Corte Suprema de Justicia de Paraguay le restituyó todos sus derechos políticos y lo habilitó a competir como candidato presidencial en los comicios de 2008, donde ocupó el tercer lugar, con 22% de los votos, en seis meses de campaña.

Oviedo decía que se presentaría por última vez en una elección popular en los comicios del 21 de abril y que dejaría después la política en manos de sus hijos Ariel y Fabiola, ambos diputados por su partido.

Su última aparición pública se registró en Luque, a 15 km de Asunción, el pasado 12 de enero, donde reunió a unas 100.000 personas, según los organizadores, 50.000 de acuerdo con la prensa local.

Por Hugo Ruiz Olazar