Publicado el 06 de feb de 2013 4:19 pm |

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Foto:EFE/ Archivo

(Madrid, 6 de febrero – AFP) – El yerno del rey de España, Iñaki Urdangarin, y un exsocio, imputados por corrupción, debían entregar antes del miércoles a medianoche los 8,2 millones de euros (unos 11 millones de dólares) de una fianza civil que la justicia española les impuso la semana pasada.

El abogado de Urdangarin presentó un recurso en el que, entre otros argumentos, pide que se reduzca el monto de la fianza porque pagar tal cantidad representaría un “injusto empobrecimiento” para su cliente.

El exsocio del duque de Palma, Diego Torres, también recurrió la fianza, según una fuente judicial de Palma de Mallorca, donde se instruye el caso.

Sin embargo, esto no le exime de pagar el importe, para lo que el juez les dio hasta la medianoche del miércoles, advirtiéndoles que “de no hacerlo en el plazo indicado, se procederá al embargo de sus bienes en cantidad suficiente para cubrirla”.

Torres y Urdangarin, esposo de la hija menor del rey Juan Carlos, están siendo investigados por presunta malversación de varios millones de euros de fondos públicos a través de una sociedad sin ánimo de lucro, el Instituto Noos, que el yerno del monarca presidió entre 2004 y 2006.

“No es que mañana le van a embargar el palacete, porque es un proceso lento”

El juez que instruye el caso decidió el pasado miércoles imponerles conjuntamente “una fianza por importe de 8.189.448,44 euros para responder de las responsabilidades pecuniarias que pudieran declararse en su contra”.

No se trata por lo tanto de una fianza para evitar la prisión –ambos están en libertad en espera del fin de la investigación– sino de un depósito que debería cubrir el supuesto daño patrimonial a las finanzas públicas.

En estos casos, si el dinero no llega en el plazo previsto, el juzgado “procede a los embargos de los bienes”, explicó la fuente judicial. Sin embargo, “no es una cosa rápida”, precisó.

“No es que mañana le van a embargar el palacete, porque es un proceso lento“, agregó.

Urdangarin, de 45 años, excampeón olímpico de balonmano, y la infanta Cristina, con quien está casado desde 1997, poseen un palacete en Barcelona por el que, según la prensa española, pagaron casi seis millones de euros.

Las acusaciones en su contra dañaron gravemente la imagen de la familia real española. Según un sondeo publicado en enero por el diario El Mundo, el apoyo a la monarquía en España cayó a un mínimo histórico de 54%.