Publicado el 08 de feb de 2013 2:35 pm |

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Foto: REUTERS / Andres Stapff / Archivo

(Brasilia, 8 de febrero. AFP).- El canciller brasileño, Antonio Patriota, se reúne el sábado en Caracas con su par Elías Jaua, en medio de una ofensiva del gobierno venezolano contra la oposición.

“Y Maduro no podría hacer nada de lo que está haciendo frente a la oposición sin el apoyo internacional y el apoyo popular que recibió en ausencia de Chávez”

En vísperas del encuentro, el gobierno de Brasil se ratificó en su silencio con respecto de la situación política en Venezuela generada por la la ausencia de Hugo Chávez, convaleciente en La Habana desde hace dos meses.

“No tengo ningún comentario que hacer sobre la oposición venezolana”, dijo este viernes Patriota al ser interrogado sobre la campaña gubernamental lanzada contra la oposición al chavismo.

Patriota agregó que su visita se centrará en temas como el “proceso de integración plena de Venezuela al Mercosur”, bloque integrado además por Argentina, Uruguay, y el temporalmente suspendido Paraguay.

El gobierno que encabeza el vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, amenazó con encarcelar a dos diputados opositores acusándolos de corrupción, y denunció en los últimos días conspiraciones y supuestos planes de asesinato contra el oficialismo.

El líder de la oposición, Henrique Capriles, denunció que esos ataques encubren la intención del gobierno de ir tras él.

Por su parte el gobierno brasileño elude cualquier crítica o comentario incómodo contra Venezuela, su flamante socio en el Mercosur con el que mantiene una relación comercial privilegiada que le significó un superávit comercial de 5.056 millones de dólares en 2012.

“Brasil no tomará nunca una posición contra Venezuela, y seguirá fiel a su principio de guardar silencio, apoyado en que el gobierno de Maduro fue legitimado en las calles y validado por el máximo tribunal”, dijo a la AFP Paulo Velasco, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Cándido Mendes de Rio de Janeiro.

En su opinión, el gobierno venezolano lanzó una “campaña preventiva” para impedir que la oposición se convierta en una opción de poder en el mediano plazo en caso de que Chávez no retorne al poder.

De su lado, Mauricio Santoro, experto en relaciones internacionales y asesor de Amnistía Internacional en Brasil, tildó de “frustrante” la falta de crítica del gobierno brasileño frente a la situación de derechos humanos y la vulnerabilidad de la oposición enVenezuela.

“Brasil se ha rehusado a ejercer su liderazgo regional y democrático con Venezuela, y ha optado por actuar sólo cuando hay movimientos bruscos de gobierno, pero no cuando hay denuncias contra los gobiernos” con los que se identifica, indicó.

Este tema “no estará en el centro de mis conversaciones con el ministro Jaua”

Ambos analistas subrayaron la disparidad de criterios con la que ha actuado Brasil.

Por un lado, impulsó la suspensión temporal de Paraguay del Mercosur en junio por la destitución en el Congreso del expresidente Fernando Lugo, pero por el otro validó la continuación en funciones del gobierno en Venezuela pese a que Chávez no pudo juramentar a su nuevo mandato el 10 de enero.

Además de sus intereses comerciales, Brasil “seguirá guardando silencio frente a lo que ocurre en Venezuela porque no ve una ruptura brusca del orden democrático, lo que permite aferrarse a su principio de no intervención en asuntos internos” de otros países, comentó Velasco.

Este viernes Patriota también eludió responder a las críticas de la oposición brasileña a la asistencia del embajador venezolano en Brasil, Maximilien Sánchez, a un acto organizado esta semana por José Dirceu, ex jefe de gabinete del expresidente Lula condenado por corrupción.

Tres de los partidos de oposición brasileña publicaron una nota de repudio por la participación de Sánchez en un acto político contra los jueces de Dirceu, consideraron que su actuación constituye una “interferencia indebida en asuntos internos” y pidieron explicaciones al canciller.

Al mismo tiempo descartó que el asunto pueda derivar en una queja diplomática, y subrayó que entre dos gobiernos amigos no hay lugar para el “descontento”.