Publicado el 09 de feb de 2013 8:14 am |

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EFE/Matt Campbell

(NUEVA YORK, 09 Feb 2013 AFP) – Una fuerte tormenta acompañada de fuertes caídas de nieve e intensos vientos azotaba este sábado por segundo día consecutivo el noreste de Estados Unidos, provocando la muerte de al menos dos personas y la paralización del transporte y cortes de energía que afectan a casi medio millón de habitantes.

El fenómeno genera nevadas de unos 46 centímetros en los estados de Nueva York y Connecticut, deteniendo el funcionamiento de aeropuertos y rutas en la región, dejando a millones de personas bloqueadas.

La caída de nieve comenzó el viernes de tarde y concluiría este sábado en esa zona de Estados Unidos, donde viven alrededor de 40 millones de personas. La nieve está acompañada en algunos lugares por vientos tan intensos como los de un huracán. En la isla de Nantucket se registgraron ráfagas de hasta 119 km/hl.

La tormenta ya provocó al menos dos muertos. Una joven perdió el control de su automóvil en una autopista cerca de Poughkeepsie, estado de Nueva York, matando a un hombre de 74 años que caminaba por la banquina.

En Auburn, New Hampshire, un hombre murió al perder el control de su vehículo y estrellarse contra un árbol, informó la policía local.

El servicio meteorológico nacional (NWS, según sus siglas en inglés) pronosticó hasta 60 centímetros de nieve y posibles vientos huracanados de unos 110 km/h desde Nueva Jersey hasta Maine, en la frontera con Canadá, en una franja costera que incluye también a los estados de Nueva York, Connecticut, Rhode Island y Massachusetts.

Cerca de 4.900 vuelos fueron cancelados entre viernes y sábado en los aeropuertos del noreste del país, según el sitio especializado Flightaware.com. La mitad de ellos en los tres aeropuertos neoyorquinos.

Por otro lado, los trenes que partían de Nueva York hacia Washington fueron suspendidos, indicó la compañía ferroviaria Amtrak. También lo fueron los que circulan entre Nueva York y Boston, donde los transportes públicos fueron detenidos y las escuelas y tribunales cerrados.

Además, unas 500.000 personas se quedaron sin electricidad el sábado, de las cuales 389.000 en Massachusetts, 117.000 en Rhode Island y 35.000 en Connecticut. En este último estado, las compañías preveían que hasta el 30% de sus clientes, es decir 400.000 hogares, se quedaran sin suministro eléctrico.

Cinco estados declararon el estado de emergencia, que permite una mayor flexibilidad a la hora de movilizar recursos locales: Massachusetts, Rhode Island, Connecticut, Nueva York y Maine.

En una decisión controvertida, el gobernador de Massachusetts, Deval Patrick, prohibió por tiempo indeterminado la circulación de automóviles para facilitar las operaciones de socorro y limpieza de nieve. En el vecino Connecticut y en Rhode Island se hizo lo mismo, pero solamente en algunas autopistas.

Toneladas de sal

En Nueva York, donde la nieve cayó continuamente el viernes de tarde, los servicios meteorológicos anunciaban posibles acumulaciones de 25 a 35 cm.

En algunos supermercados ya faltaba pan y leche, y se formaban largas colas ante las estaciones de servicio.

El alcalde, Michael Bloomberg, criticado por su lenta respuesta a otra tormenta en 2010, recomendó a los neoyorquinos que acumularan productos de primera necesidad e hizo referencia a posibles cortes de electricidad.

Pidió no entrar en pánico por la gasolina, ya que las reservas eran “suficientes”, dijo, y los suministros “ho se habían visto perturbados”. Invitó a los habitantes a no moverse de sus casas hasta que concluyera la tormenta.

La Fashion Week, que está en su apogeo, mantuvo los desfiles, pero por no haber recibido algunos accesorios, el estilista Marc Jacobs postergó hasta el jueves de noche su desfile.

Desde Nueva Jersey hasta Maine, en la frontera con Canadá, las autoridades acopiaron toneladas de sal, organizaron centros de acogida y multiplicaban los llamados a la prudencia.

La tempestad también paralizó los transportes aéreos en varias ciudades canadienses.