Publicado el 21 de feb de 2013 5:08 pm |

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(Lima – DPA).- Doce años después de la caída del gobierno de Alberto Fujimori, en el que tuvo gran influencia el asesor Vladimiro Montesinos, los peruanos vuelven a tener la sensación de estar bajo una administración bicéfala, según se desprende de sondeos, redes sociales, charlas callejeras y análisis de expertos.

La primera dama, Nadine Heredia, está lejos de liderar una red de corrupción y atropellos, como, según han probado los tribunales, hacía Montesinos. Pero la percepción extendida es que su poder es tan grande como el del presidente Ollanta Humala, sin que falten los que creen que en realidad ella tiene la última palabra.

En la “encuesta del poder” de 2012 realizada por la firma Ipsos Apoyo entre 236 personas que por sus posiciones conocen a fondo el funcionamiento político, un 62 por ciento llamó “cogobierno” a la dupla Humala-Heredia. Interrogados sobre quiénes son los personajes más poderosos del Perú, un 81 por ciento de los mismos encuestados mencionó al presidente y un 80 por ciento a la esposa, empate técnico que no se veía desde los tiempos de Fujimori y su asesor.

La tendencia se da también en los sondeos generales. No solo son altos los porcentajes de quienes creen que la primera dama, de 36 años, es decisiva, sino que además un 61 por ciento ve con buenos ojos que sea así. Y si bien al mandatario no le va mal en aprobación popular, la esposa siempre lo supera. En la medición más reciente, él tenía un 50 por ciento de popularidad y ella un 68.

La fuerza y la popularidad de Heredia preocupan a la oposición, que no descarta que se postule a la presidencia pese a que la ley se lo prohíbe por el vínculo familiar. Sendas encuestas de la firma Datum han indicado que la mayoría de peruanos está de acuerdo con que compita y que de hacerlo sería la favorita para el triunfo.

“Es un hombre sin preparación ni experiencia, idealista y absolutamente influenciable por su esposa, que es marxista”

Un proyecto de ley de la Oficina Nacional de Procesos Electorales en que se eliminaba la prohibición fue retirado ante protestas de la oposición. Pero están en pie las opiniones de expertos, incluido el presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Francisco Távara, en el sentido de que la Constitución, que está por encima de cualquier ley, no menciona el impedimento.

Los rivales de Humala piden que Heredia diga en forma enfática que no será candidata. Ella ha señalado, varias veces, que una postulación suya en 2016 “no está en agenda” y que no habrá “leyes con nombre propio” para favorecerla, pero los más recelosos estiman que esas frases son estudiadamente calculadas para no descartar nada.

“Es una polémica que no la estamos llevando nosotros. No nos preocupa en lo más mínimo y si ustedes (los periodistas) están entretenidos en ese tema, los felicito”, dijo recientemente Humala sobre el asunto, y añadió que ese debate es para “algunos medios o políticos a los que le sobra el tiempo”.

Un cable revelado la semana pasada en Wikileaks demostró que la sensación estaba instalada desde que Humala, que llegó al poder con una oferta de cambio a fondo, era presidente electo: “Es un hombre sin preparación ni experiencia, idealista y absolutamente influenciable por su esposa, que es marxista”, lo define un consultor no identificado.

El “marxismo” de Heredia no era tal, según se ve tras 19 meses de gobierno. Por el contrario, la izquierda la acusa de “derechizar” a Humala y comentaristas le atribuyen el pragmatismo que condujo a un modelo básicamente liberal-conservador. La ciudadanía resalta a su vez que fue ella quien alejó al presidente de los confusos esquemas ultranacionalistas que promueven los padres y hermanos de éste.

Heredia, una comunicadora de 36 años que en épocas de estudiante cantaba trova cubana en bares del barrio bohemio de Lima, aparece en los medios casi tanto como su esposo. Vestida impecable en los actos oficiales, o con camiseta, jeans y zapatillas en las obras sociales, siempre se roba la atención, aún a costa de eclipsar a Humala.

El “marxismo” de Heredia no era tal, según se ve tras 19 meses de gobierno

Para expertos en opinión pública, Nadine, como la llaman todos con familiaridad, ha logrado una mezcla ideal para presentarse como una joven dinámica y simpática que trabaja duro sin dejar de ser una fiel compañera del esposo y una solícita madre de tres hijos, y que impone un sello de seriedad y hasta de dureza pero con una sonrisa casi permanente.

Nadine ya está acostumbrada a sorprender. Lo hizo desde que contra todo pronóstico para una universitaria rebelde e izquierdista se enamoró de un militar 14 años mayor que ella, involucrado en la dura guerra contra el grupo maoísta armado Sendero Luminoso. Un militar que, para completar, resultaba ser su pariente, pues, a pesar de las edades, es prima en segundo grado de su ahora suegra.

Buena parte de los tres años y cinco meses que le quedan a Humala en el gobierno se irán seguramente, estiman los expertos, en especulaciones sobre si su esposa será candidata. Para la oposición, eso sería un ilegítimo intento de reelección disfrazada en un país que prohíbe la reelección inmediata tras la dura experiencia con Fujimori.

Algunos analistas creen a Heredia cuando dice que ser candidata no está hoy en la agenda, pero se preguntan que ocurrirá cuando pasen los meses y se ratifique lo que hasta ahora parece irreversible: que en el Partido Nacionalista, de Humala, no hay ninguna otra figura que pueda evitar una contundente derrota.

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