Publicado el 23 de feb de 2013 8:38 am |

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Foto: EFE / Román Ríos

(Caracas, 23 de febrero. Dpa) – La historia de José María Aznar es la de un político sin aura despreciado por sus adversarios que acabó convirtiéndose en líder y poniendo los pies sobre la mesa mientras se fumaba un puro con su amigo George W. Bush.

Católico, patriota, conservador, enemigo del nacionalismo, su falta de carisma la suplió con constancia, tenacidad, disciplina y una gran capacidad de trabajo, una lucha en la que, según quienes lo conocen, se le fue endureciendo un carácater inicialmente afable.

Madrileño nacido en una familia católica de clase media, licenciado en Derecho y convertido en inspector de Hacienda, se metió en política y no sólo logró hacerse con las riendas del Partido Popular (PP), aglutinando a toda la derecha que sobrevivió al franquismo, sino también con las de España durante dos legislaturas consecutivas (1996-2004).

En 1996 condujo a su primera victoria en unas elecciones generales. Una victoria histórica porque con ella gobernó la derecha en España por primera vez desde el final de la dictadura de Franco.

Al ex presidente del gobierno debe dolerle mucho estos días ver la situación en la que el “caso Bárcenas” ha colocado al PP, en el que tiene la presidencia de honor desde que hace ya casi nueve años dejó la primera línea política.

La foto de Aznar con los pies sobre la mesa junto a Bush y la de la cumbre de las Azores quedaron marcadas en la retina de los españoles.