Publicado el 27 de feb de 2013 8:30 pm |

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(Caracas, 28 de febrero – Noticias24)- El Vaticano enfrenta una de las crisis más polémicas de los últimos tiempos por la renuncia de Benedicto XVI, quien quizás será recordado por ser el primer Papa que en muchos siglos deja su pontificado voluntariamente.

El Pontífice alemán de 85 años anunció el pasado 11 de febrero que dimitiría: “Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”.

Esta decisión conmocionó tanto a los funcionarios de la Iglesia Católica como al mundo entero. Sin embargo, Benedicto XVI al parecer tenía en su mente que en cualquier momento esto podría suceder, pues en un libro publicado en el año 2010, afirmó que “no dudaría en convertirse en el Primer Pontífice en renunciar por voluntad propia en más de 700 años si sentía que ya no era capaz física, psicológica y espiritualmente de gobernar a la Iglesia Católica”.

CEn esta foto si fecha suministrada por Gemeinde Marktl, el entonces cardenal Joseph Ratzinger, hoy papa Benedicto XVI, muestra documentos al papa Juan Pablo II en Marktl, Alemania, país natal de Ratzinger. La Iglesia católica enfrenta una profunda crisis por las denuncias de abusos sexuales que podría empañar la imagen de ambos (AP Foto Gemeinde Marktl, ho, ARCHIVO)

Sin embargo, el excardenal Joseph Ratzinger le tocó suceder a unos de los líderes más queridos, populares, carismático e inolvidable del mundo. El fallecido Papa Juan Pablo II, quien fue su gran amigo y compañero, por lo cual tuvo que enfrentarse a un gran reto porque muchos feligreses lo comparaban en términos de personalidad con “El Papa amigo”.

Sus Gobiernos fueron muy diferentes: Juan Pablo II abrió las puertas al mundo, mientras que Benedicto XVI se encargó de profundizar la fe y las raíces cristianas.

El Papa tuvo que lidiar con acusaciones de abusos sexuales por parte de sacerdotes contra niños y jóvenes y después por una serie de denuncias en toda Europa sobre abusos a alumnos en escuelas católicas, por lo cual ordenó una serie de investigaciones.

En los últimos meses enfrentó un nuevo escándalo, pero esta vez fue su exmayordomo quien se encargó de “filtrar información interna confidencial a los medios italianos, incluyendo la imagen de un Papa débil manipulado más por las intrigas vaticanas, que en sus doctrinas teológicas”.

EFE/Maurizio Brambatti

Por lo cual el mayordomo fue hallado culpable por filtrar documentos que denunciaban actos de corrupción en los asuntos del Vaticano.

Así fue la vida de Benedicto XVI

Joseph Alois Ratzinger nació el 16 de abril de 1927 en Marktl am Inn ubicado en Alemania, confrontó el propio pasado de su país cuando visitó el campo de concentración nazi de Auschwitz donde rezó y se preguntó ¿por qué Dios estuvo silencioso ante la muerte de 1,5 millones de personas, en su mayoría judíos, durante la Segunda Guerra Mundial?.

Infografía AFP

En 1953 se convirtió en profesor de la Universidad de Freising en 1958 y en la de Bonn un año después, también formó parte como asesor en el Concilio Vaticano Segundo entre 1962 y 1965.

Al cumplir los 50 años fue consagrado arzobispo de Múnich y Freising el 28 de mayo de 1977, a las pocas semanas fue proclamado cardenal por el papa Pablo VI.

En 1981, Juan Pablo II lo nombró prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, un puesto que le convirtió en el líder “protector de la fe” y que desempeñó durante casi un cuarto de siglo.

Como decano del Colegio Cardenalicio, presidió el funeral de su predecesor y también el cónclave que llevó a su elección en abril de 2005.

El octavo alemán en convertirse en Papa en los 2.000 años de historia de la Iglesia, y sólo el segundo Papa no italiano en casi 500 años, Ratzinger eligió el nombre de Benedicto en honor de San Benedicto, el fundador del ascetismo europeo.

Benedicto XVI dejará de ser Papa a las ocho de la tarde de Roma del 28 de febrero, llegará a la residencia de Castel Gandolfo para alojarse en los próximos meses. “El Señor me pide (…) que me dedique aún más a la oración y la meditación, pero esto no significa que abandone la Iglesia”.

Con información de agencias

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