Publicado el 05 de mar de 2013 10:36 am |
(Caracas, 05 de marzo. Noticias24) – Conseguir un empleo se puede tornar una odisea y convencer al gerente de recursos humanos de que nuestro perfil es el mejor es aún más difícil, por ello algunos currículos han dado la vuelta al mundo por su ingenio, creatividad, simplicidad y modernidad.
A continuación el diario El Confidencial realizó un complicado de los 10 más divertidos currículos que han dado la vuelta al mundo:
La creativa
Kate Nadolski ha conseguido que se hable de ella en todo el mundo gracias a su breve currículum, en el que empleaba diferentes herramientas de escritura para representar los pasos que había dado a lo largo de su vida, de las ceras de la educación infantil al ratón informático de su edad adulta. ¿El problema? Que se trata de una publicista, así que quizá no sea conveniente seguir su ejemplo si queremos que nos empleen en un banco o en un hospital.
El brillante
Uno de los currículos más famosos de todo el planeta es el de Michael Anderson, que en su portfolio logró conjugar un aspecto visual irresistible con una correcta disposición de la información necesaria, todo ello aderezado por una pizca de sentido del humor. Al contrario que otros de los creativos buscadores de trabajo que circulan por la red, Anderson es capaz de compatibilizar lo eficiente con lo llamativo. ¿Quién da más?
El listo
Si buscas en Google “creativo”, “trabajador”, “talentoso”, “excelente”, “diseñador”, “único” y “autodidacta” (en inglés, claro está), probablemente sólo conseguirás encontrar noticias sobre Eric Gandhi. Pero, hace unos pocos años, introducir tales conceptos en el buscador te hacía llegar a la página personal de Gandhi, un experto en tecnología que, gracias a su habilidad en posicionamiento en la red consiguió que un empleado de Google se fijase en él y le recomendase para una entrevista de trabajo en la compañía.
El manejable
Las tarjetas de presentación eran, al menos en el pasado, una útil forma de entablar relaciones con la gente que nos interesaba. Aunque los teléfonos móviles parezcan haberlas hecho desaparecer para siempre, ¿por qué no llevar encima nuestro propio currículo en forma de desplegable, con el objetivo de dárselo a quien queramos sin necesidad de hacerle cargar de manera innecesaria con un montón de folios? Es lo que debió pensar Temipote Shoda cuando, tornillo y cartulinas mediante, elaboró este peculiar currículum.
El directo
Cuando diseñamos nuestro currículum, tenemos dos cosas claras en mente. Una, que nuestro objetivo es conseguir trabajo. Otra, que tenemos que exponer nuestra formación y experiencia de la forma más sintética posible. De manera aún más llamativa que en el caso de aquel joven de Wall Street anteriormente citado, este currículo, si es que se le puede llamar así, lleva ambas cualidades al extremo.
El poeta
“He corrido con los toros y he bailado tango con la reina. Soy un príncipe sin princesa y un ángel disfrazado. Una vez resolví el significado de la vida pero se me olvidó apuntarlo. Pero aún no he trabajado contigo”. ¿Quién no querría contratar a alguien que se presentase así? Seguramente mucha gente, pero si necesitas un escritor creativo, quizá este sea tu hombre.
El moderno
Existe una regla sobre la elaboración de currículos que se conoce como la de los siete segundos, según la cual, los expertos de selección de personal no se demoran más de ese tiempo en cada candidato. Según esta norma psicológica, este ingenioso mecanismo pergeñado por Victor Petit no pasaría el corte, pero su extrema originalidad (una imagen QR complementa al texto escrito) quizá le haya dado más de una alegría a su autor.
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El que alardea
Generalmente, cuando uno indica en su currículum su experiencia laboral, debe ser capaz de demostrarla de una forma u otra. No poder dar cuentas suele señalar que quizá dicha información no sea verdad o que nuestra trayectoria en nuestra antigua empresa no terminó bien. Aunque uno también puede optar por echarle morro y señalar que toda prueba de nuestra pasada experiencia desapareció consumida en un incendio.
La atractiva
Folios, paredes, correos electrónicos, muros… Cualquier superficie parece ser buena para proyectar en ella nuestras habilidades y nuestra experiencia. También lo pueden ser las camisetas, como ha propuesto una empresa de camisetas al imprimir en su parte delantera la frase “deberías ofrecerme un trabajo, mira lo creativa que soy”, y en la trasera, el currículum en sí. Aunque reconozcamos que no a todo el mundo le sientan de la misma manera las prendas ajustadas.
El error afortunado
Uno de los grandes fenómenos virales de los últimos tiempos. Vanessa Hodja, una estudiante de veinte años de la Universidad de Toronto, adjuntó en lugar de su currículum una fotografía de Nicolas Cage en un correo electrónico solicitando trabajo. El error no fue intencionado –o al menos, eso afirma Hodja–, pero le llevó a ser entrevistada en medios como la CNN o el Washington Post, y consiguió mucha más repercusión que si hubiese adjuntado el texto correcto. Sin embargo, parece ser que no consiguió el trabajo que solicitaba.
