Publicado el 13 de mar de 2013 2:24 pm |

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Foto: EFE

(Caracas, 13 de marzo – Noticias24) La bendición Urbi et orbi es la que el nuevo Papa debe impartir a todos los presentes en la Plaza de San Pedro y al mundo entero. Esta bendición se imparte solo durante el domingo de Pascua, el día de Navidad y el día de la elección.

Se hace desde el balcón central de la Basílica de San Pedro (llamado por eso Balcón de las bendiciones) adornado con cortinas y colgantes, y con la cátedra del Papa allí calocada, y para ella el Papa suele revestirse con ornamentos solemnes (mitra, báculo, estola y capa pluvial) y va precedido de cruz procesional y acompañado de cardenales-diáconos y ceremonieros.

Solo durante el Pontificado de Juan Pablo II, la Bendición Urbi et Orbi ha sido impartida en el Altar de la Plaza de San Pedro. Hoy es criterio de cada Papa, si la hace en el Balcón de la Basílica Vaticana o no, exceptuando el día de su Asunción como tal, luego del Habemus Papam.

La característica fundamental de esta bendición para los fieles católicos es que otorga la remisión por las penas debidas por pecados ya perdonados, es decir, confiere una indulgencia plenaria bajo las condiciones determinadas por el Derecho Canónico, haberse confesado y comulgado, y no haber caído en pecado mortal.

Esta es la bendición:

“Que los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, en cuyo poder y autoridad confiamos, intercedan por nosotros ante el Señor”.

Todos: “Amén”.

“Que por a las oraciones y los méritos de santa María, siempre Virgen, de san Miguel Arcángel, de san Juan el Bautista, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, Diostodopoderoso tenga misericordia de vosotros y, perdonados todos vuestros pecados, os conduzca por Jesucristo hasta la vida eterna”.

Todos: “Amén”.

“Que el Señor omnipotente y misericordioso os conceda la indulgencia, la absolución y la remisión de todos vuestros pecados, tiempo para una verdadera y provechosa penitencia, el corazón siempre contrito y la enmienda de vida, la gracia y el consuelo del Espíritu Santo y la perseverancia final en las buenas obras”.

Todos: “Amén”.

“Y la bendición de Dios omnipotente (Padre, Hijo y Espíritu Santo) descienda sobre vosotros y permanezca para siempre”.

Todos: “Amén”.