Publicado el 22 de mar de 2013 4:02 pm |

  comentarios

Foto: AFP

(Río de Janeiro, 22 de marzo. Noticias24) — La policía antimotines brasileña rodeó el viernes un antiguo museo de culturas autóctonas en Río de Janeiro junto al legendario estadio Maracaná en un intento por desalojar a un grupo de indígenas y sus partidarios como parte de las renovaciones para el Mundial de fútbol del 2014.

Varios indígenas armados con arcos y flechas se apostaron en el techo de la vasta estructura de piedra. La policía antimotines usó gases lacrimógenos y varios agentes se trenzaron a golpes en la madrugada con partidarios de los indígenas provenientes de diversas partes de Brasil, algunos de los cuales llevan años viviendo en el destartalado complejo.

El museo de culturas autóctonas ha sido objeto de una prolongada batalla legal entre varias decenas de indígenas y las autoridades estatales y locales, que desean demoler el complejo.

Foto: AFP

El grupo indígena incluye hombres y mujeres de unas diez etnias —en su mayoría guaraníes, pataxos, kaingangue y guajajara— que llevan años habitando en diez viviendas que construyeron en el viejo museo indígena abandonado desde 1977.

Gabriel Guajala, estudiante de derecho de 23 años que usaba una máscara y portaba una bandera brasileña, dijo que se presentó para apoyar a los indígenas parapetados en el complejo.

>”Desde hace 500 años los hombres blancos han explotado al pueblo indígena en este continente”

“Desde hace 500 años los hombres blancos han explotado al pueblo indígena en este continente”, afirmó Guajaja. “El gobierno local quiere destruir incluso esta pequeña isla de cultura indígena que tenemos aquí en la ciudad. Es lamentable”.

A media mañana, docenas de indígenas y sus partidarios seguían parapetados en el complejo, cantando y exhibiendo carteles, uno de los cuales decía “La Villa Maracaná resiste”.

Dentro del lugar, indígenas con el rostro pintado y plumas en la cabeza negociaban con la policía y funcionarios locales mientras otros batían cacerolas rítmicamente.

Foto: AFP

En determinado momento, los indígenas alzaron a un bebé sobre el muro del complejo para mostrar a los negociadores que estaba entre ellos. Una mujer mostraba una leyenda que decía “No pasarán”.

Pocas horas después de la llegada de la policía unas diez personas salieron del complejo por una escalera apoyada en el muro exterior.

Con bolsas en las que tenían sus pertenencias, dijeron que se iban a vivir a un refugio y que inspeccionarían alojamientos alternativos propuestos por la municipalidad.

Mientras tanto, aumentaba el número de manifestantes agolpados junto con los periodistas frente al complejo. Aquellos gritaban “¡fascistas!” a los policías.

Foto: AFP
Foto: AFP
Foto: AFP
Foto: AFP